La OMS recomienda el uso de lenacapavir para prevenir el VIH, mientras ONUSIDA advierte que la falta de financiamiento global podría generar millones de muertes y nuevas infecciones en pocos años.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido una nueva recomendación para que los países adopten el uso de lenacapavir, un inyectable de acción prolongada, como una opción eficaz para prevenir la infección por VIH. Este avance se presenta como parte de una estrategia integral para reducir nuevos casos, especialmente en poblaciones vulnerables y en regiones con alta carga del virus. Sin embargo, la falta de financiamiento internacional amenaza con limitar su impacto.
La recomendación fue anunciada durante la Conferencia Internacional sobre el SIDA en Kigali, Ruanda, apenas un mes después de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobara el uso de lenacapavir como profilaxis preexposición (PrEP). En ensayos clínicos, esta inyección semestral ha demostrado una eficacia casi total para prevenir infecciones, representando una alternativa viable para quienes enfrentan barreras con la PrEP oral diaria.
La OMS también recomendó el uso de pruebas caseras rápidas para facilitar el diagnóstico de VIH en el inicio o seguimiento de terapias preventivas de larga duración. “Estas recomendaciones están diseñadas para facilitar su aplicación práctica”, señaló la doctora Meg Doherty, directora de Programas Globales de VIH e ITS de la OMS. Además, enfatizó que el medicamento puede utilizarse en mujeres embarazadas y lactantes, ampliando así su alcance.
Lenacapavir ya se había aprobado en 2022 para tratar ciertas infecciones por VIH, y ahora representa una promesa para frenar la propagación del virus. La compañía Gilead Sciences, fabricante del medicamento, anunció un acuerdo con el Fondo Mundial para distribuirlo en países de ingresos bajos sin fines de lucro, beneficiando a dos millones de personas. Aunque el costo permanece confidencial, se precisó que solo incluye producción y distribución.
A pesar del avance médico, ONUSIDA alertó sobre la “bomba de tiempo” que representa la falta de financiamiento global. La reducción de fondos por parte de Estados Unidos, que anteriormente destinaba 4.300 millones de dólares al año a través del plan PEPFAR, ha causado una caída drástica en la atención médica. Países como Nigeria y Kenia han visto disminuciones críticas en la entrega de PrEP y medicamentos para mujeres embarazadas con VIH.
Según la directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, la interrupción de estos programas ya está provocando cierres de servicios, despidos de personal médico y exclusión de pacientes, incluyendo niños. “Esto no es solo un déficit financiero, es una crisis humanitaria. Aún hay tiempo para evitar lo peor, pero se necesita solidaridad global y acción inmediata”, advirtió.
Mientras la OMS insta a integrar lenacapavir en los sistemas de salud, la efectividad de esta herramienta dependerá del compromiso internacional para financiar su distribución. Sin estos recursos, millones de personas en riesgo podrían quedarse sin acceso a una solución que podría cambiar radicalmente la trayectoria de la epidemia del VIH.