El Plan México enfrenta bajo crecimiento e incertidumbre por la revisión del T-MEC y presiones de Donald Trump, mientras el gobierno busca incentivar inversión pública y privada.

A un año de su puesta en marcha, el Plan México, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, enfrenta dificultades para consolidarse como motor de crecimiento económico en medio de tensiones comerciales con Estados Unidos y la próxima revisión del T-MEC.
El programa, concebido como estrategia para fortalecer la producción interna y mitigar posibles impactos de medidas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump, busca incentivar la inversión mediante estímulos fiscales, desarrollo de infraestructura y creación de polos regionales.
Sin embargo, indicadores recientes reflejan un entorno complejo. La confianza empresarial ha mostrado retrocesos y la inversión en construcción, maquinaria y equipo registra caídas anuales. Economistas estiman que el producto interno bruto de México crecerá alrededor de 1.4 por ciento este año, tras un avance marginal de 0.5 por ciento en 2025.
En el ámbito privado, la mandataria ha sostenido reuniones con especialistas y representantes del sector financiero para analizar alternativas que impulsen la inversión. Juan Carlos Moreno-Brid, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, señaló que en encuentros recientes la presidenta planteó la necesidad de acelerar el crecimiento económico.
Entre los logros destacados por el gobierno se encuentran anuncios de inversión realizados el año pasado por empresas como Cox, Walmart, Sempra, Mercado Libre y Heineken. No obstante, parte de estos proyectos aún no se han materializado.
Datos oficiales también indican que la inversión extranjera directa alcanzó cifras récord hasta el tercer trimestre de 2025; sin embargo, una proporción menor correspondió a proyectos completamente nuevos.
El contexto se complica por el déficit presupuestario heredado de la administración de Andrés Manuel López Obrador, lo que limita el margen para incrementar el gasto público. A diferencia del sexenio anterior, cuando la inversión pública mostró crecimientos significativos, actualmente se observan ajustes en distintos rubros.
En semanas recientes, el secretario de Hacienda, Édgar Amador, presentó un plan de inversión pública multianual enfocado en energía y obras estratégicas, mientras que el Ejecutivo anunció incentivos para sectores específicos como la industria cinematográfica.
Especialistas consideran que, si bien el Plan México representa un esfuerzo por fortalecer el papel del Estado en la economía, enfrenta retos estructurales relacionados con infraestructura, capital humano e incertidumbre jurídica.
En paralelo, la revisión obligatoria del T-MEC, al cumplirse seis años de su entrada en vigor, añade presión a la estrategia económica nacional. Estados Unidos continúa siendo el principal socio comercial de México, y cualquier modificación al acuerdo podría impactar el flujo de inversiones y comercio regional.
Analistas coinciden en que el principal desafío radica en generar condiciones de certidumbre que incentiven la participación del sector privado, ya que, como señaló Moreno-Brid, el Estado puede establecer reglas fiscales, pero la decisión de invertir depende de la confianza empresarial.