Multitudinarias protestas contra el costo de la vida desataron disturbios en Francia, dejando mil 800 personas bajo arresto, cientos de negocios afectados y crecientes críticas hacia el operativo policial desplegado.

Las recientes movilizaciones sociales contra el encarecimiento del costo de vida en Francia derivaron en una ola de disturbios a nivel nacional. La jornada de inconformidad concluyó con un saldo preliminar de al menos mil 800 personas arrestadas y aproximadamente mil 500 establecimientos comerciales con diversos daños materiales.

La capital francesa concentró el mayor número de detenciones, registrando 855 detenciones en medio de incendios de vehículos, barricadas y destrozos en vitrinas. De manera simultánea, otras urbes importantes como Marsella, Burdeos, Niza y Estrasburgo reportaron saqueos y actos vandálicos en diferentes puntos comerciales.

De acuerdo con los balances oficiales y reportes del sindicato CGT, la participación ciudadana osciló entre 550 mil y 800 mil manifestantes en todo el territorio. Durante las confrontaciones, los cuerpos de seguridad recurrieron al uso de gases lacrimógenos y camiones cisterna con cañones de agua para dispersar a los contingentes.
En medio de los operativos, se registraron incidentes de gravedad como el ocurrido en la localidad de Saint-Étienne, donde un adolescente de 17 años sufrió la pérdida de una mano debido al estallido de un artefacto disuasivo lanzado por los elementos policiales.
Ante la magnitud de los destrozos y los señalamientos contra la fuerza pública, la presidencia de la Asamblea Nacional planteó instaurar una comisión parlamentaria para revisar la actuación de los agentes. En este escenario de tensión, el mandatario Emmanuel Macron prevé emitir un mensaje a la nación.
