Senado aprueba en lo general la reforma que asigna a la Sedena la dirección operativa, administrativa y de inteligencia de la Guardia Nacional.

El Senado de la República aprobó este lunes en lo general, con 75 votos a favor y 34 en contra, el dictamen que crea la nueva Ley de la Guardia Nacional y reforma diversas leyes en materia de seguridad. Esta decisión alinea el marco normativo con la reforma constitucional publicada en septiembre de 2024, consolidando el control de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) sobre dicha corporación.
De acuerdo con la minuta enviada por la Cámara de Diputados, la Guardia Nacional se establece como una fuerza de seguridad pública profesional, de carácter permanente, y será conformada principalmente por personal militar con formación policial. A partir de esta reforma, dependerá directamente de la Sedena en sus funciones operativas, administrativas y estratégicas.
Además de su personal militar, la Guardia Nacional podrá contar con civiles de confianza para labores técnicas, profesionales o administrativas. Estos trabajadores estarán sujetos a lo dispuesto en la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado.
El comandante de la corporación será un general de división en activo, propuesto por el titular de la Sedena y nombrado por el Presidente de la República. El Senado, por su parte, tendrá la responsabilidad de ratificar a coroneles y otros jefes superiores, conforme a los artículos 76 y 78 de la Constitución.
La reforma detalla que la estructura jerárquica de la Guardia Nacional será idéntica a la del Ejército y Fuerza Aérea, abarcando desde el grado de soldado hasta el de general de división. El titular de la Sedena tendrá facultades para organizar, equipar, capacitar, administrar y desarrollar a la institución, además de rendir un informe anual al Ejecutivo Federal.
La Sedena también podrá designar, a propuesta del comandante de la GN, a los titulares de Coordinaciones Territoriales, Estatales y Unidades Circunstanciales, así como autorizar convenios de coordinación con entidades federativas y municipios.
Por medio de una reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, se incorpora a la Guardia Nacional dentro de las atribuciones de la Sedena. Se le asignan tareas de procesamiento y uso de información relacionada con la seguridad nacional, y la facultad de coordinarse con el Consejo de Seguridad Nacional para requerir o intercambiar datos estratégicos.
En ese sentido, se establece una coordinación directa con el Centro Nacional de Inteligencia y el Centro Nacional de Información, como parte de la implementación de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública (ENSP).
Esta aprobación representa un paso decisivo en el fortalecimiento del enfoque militar en la seguridad pública nacional, y abre un nuevo capítulo en la conducción de la Guardia Nacional bajo mando militar, con mayores atribuciones en materia de inteligencia, operación territorial y colaboración interestatal.