En el 164 aniversario de la Batalla de Puebla, la presidenta Sheinbaum advirtió que quienes buscan intervención extranjera o creen que ella se arrodilla ante presiones externas «están destinados a la derrota», en un mensaje dirigido tanto a la oposición como al gobierno de EU.

La presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó la celebración del 164 aniversario de la Batalla de Puebla para enviar un mensaje político de alto voltaje, dirigido simultáneamente a la oposición en México y al gobierno de Estados Unidos, en un contexto marcado por las tensiones bilaterales en torno a la soberanía y la presencia de agentes extranjeros en operativos dentro del territorio nacional.
En su discurso, Sheinbaum trazó una línea histórica entre los episodios de intervención extranjera que México ha enfrentado desde su independencia, desde el intento de invasión de Isidro Barradas en 1829, pasando por la Guerra de los Pasteles de 1838 y la invasión estadounidense de 1846 que costó más de la mitad del territorio nacional, hasta el conflicto con Francia que culminó en la Batalla de Puebla de 1862. En todos esos episodios, señaló la mandataria, hubo actores internos que respaldaron al invasor, y esa traición la vinculó directamente con lo que en su lectura hace hoy la oposición.
«A quienes buscan la intervención extranjera en México, a los que hoy se vanaglorian y defienden la injerencia, a los que aplauden a las televisoras extranjeras cuando hablan mal de México. A ellos les decimos con verdad y justicia que quienes buscan el apoyo externo por no tener apoyo popular en nuestro país están destinados a la derrota», afirmó. La frase más contundente de la noche llegó al final de una serie de advertencias: «A quienes piensan que la presidenta se arrodilla, están destinados a la derrota.»
El discurso se produjo un día después de que funcionarios de oposición sostuvieran reuniones con Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, entre ellos la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, hecho que Sheinbaum leyó como un ejemplo contemporáneo de búsqueda de respaldo extranjero por parte de sectores sin apoyo popular.
La presidenta también dirigió un mensaje explícito a Estados Unidos, en el que recordó la relación entre Benito Juárez y Abraham Lincoln como un referente histórico de respeto mutuo, antes de ser contundente: «A cualquier gobierno extranjero, somos claros y contundentes. La historia nos dice que el pueblo de México no se equivoca cuando se trata de defender la soberanía nacional.»