Claudia Sheinbaum rechazó que México se integre a la Junta de Paz impulsada por Donald Trump al considerar que debe incluirse a Palestina como Estado; el país participará únicamente como observador.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que su gobierno rechazó la invitación realizada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que el país se integre formalmente a la denominada Junta de Paz, una iniciativa internacional orientada a abordar el conflicto en Medio Oriente y apoyar la reconstrucción de Gaza. La mandataria explicó que la decisión responde a la postura diplomática histórica de México respecto al reconocimiento del Estado palestino y a la ausencia de representación directa de Palestina dentro del mecanismo propuesto.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum señaló que, aunque México reconoce y respalda cualquier esfuerzo orientado a la búsqueda de la paz, la participación en este tipo de espacios debe considerar a todas las partes involucradas en el conflicto. En ese sentido, argumentó que para el gobierno mexicano resulta fundamental que tanto Israel como Palestina formen parte de la iniciativa, condición que —según explicó— no está contemplada en el formato actual del encuentro.
La presidenta indicó que ya se envió una respuesta formal a Estados Unidos, en la que se manifiesta la postura mexicana. Aclaró que México no participará como integrante pleno, pero sí asistirá en calidad de observador. Para ello, se prevé que el embajador de México ante Naciones Unidas, Héctor Vasconcelos, represente al país durante las reuniones iniciales del organismo.
La Junta de Paz fue presentada por Donald Trump como una nueva plataforma internacional destinada a atender la situación en Gaza y avanzar en tareas de estabilización y reconstrucción tras el conflicto. El mandatario estadounidense anunció que el organismo celebrará su primera reunión oficial en Washington y que los países miembros han comprometido más de 5 mil millones de dólares para iniciativas humanitarias y proyectos de reconstrucción en la franja de Gaza.
Según declaraciones difundidas por Trump en su red social Truth Social, el plan también contempla la participación de personal internacional para integrar una fuerza de estabilización y apoyar cuerpos de seguridad locales con el objetivo de mantener la paz en el territorio. El encuentro inaugural está previsto para esta semana en el Instituto de Paz de Washington, recientemente renombrado en honor al mandatario estadounidense.
La iniciativa ha generado diversas reacciones en la comunidad internacional. Mientras algunos gobiernos aliados de Estados Unidos han mostrado apertura para participar, varios países occidentales han observado con cautela el surgimiento del nuevo organismo, al considerar que podría superponerse o competir con funciones tradicionalmente atribuidas a Naciones Unidas en materia de mediación internacional.
En el caso de México, la decisión de no integrarse plenamente responde también a principios históricos de política exterior vinculados con el reconocimiento de Palestina como Estado. Sheinbaum recordó que esta posición no es una decisión personal, sino una línea diplomática sostenida por el Estado mexicano desde años atrás, por lo que la participación plena en un organismo donde no estén representadas todas las partes resultaría incongruente con esa política.
La presidenta subrayó que la asistencia como observador permitirá a México mantener presencia en el diálogo internacional sin comprometer su postura diplomática. Esta modalidad, explicó, facilita dar seguimiento a las discusiones y al desarrollo de la iniciativa, manteniendo al mismo tiempo la neutralidad que caracteriza la política exterior mexicana en conflictos internacionales complejos.
Por otra parte, la Junta de Paz impulsada por Trump busca reunir a países dispuestos a contribuir financieramente y con personal para proyectos de estabilización en Gaza. El costo total estimado para la reconstrucción del territorio ha sido calculado en decenas de miles de millones de dólares, lo que ha llevado a la búsqueda de apoyo internacional para financiar obras humanitarias, infraestructura y programas de seguridad.
En este contexto, la postura mexicana busca equilibrar la participación diplomática con el respeto a los principios de política exterior del país, evitando alinearse plenamente a un mecanismo que, desde la perspectiva del gobierno federal, no contempla una representación equitativa de los actores involucrados en el conflicto.
La decisión anunciada por Sheinbaum se produce en un escenario internacional donde distintos gobiernos evalúan el alcance y la viabilidad de la nueva iniciativa estadounidense. Mientras algunos países han confirmado su adhesión, otros han optado por mantenerse al margen o participar únicamente en calidad de observadores, en espera de conocer con mayor claridad las reglas de operación y los objetivos políticos del organismo.
Con ello, México reafirma su postura de apoyar los esfuerzos de paz mediante canales diplomáticos y multilaterales, al tiempo que mantiene su reconocimiento al Estado palestino como un elemento central dentro de su visión sobre el conflicto en Medio Oriente.