Tras el rechazo de la Reforma Electoral en la Cámara de Diputados por falta de mayoría calificada, la presidenta Claudia Sheinbaum negó una derrota política y anunció un «Plan B» enfocado en la austeridad local y consultas populares.

Desde el Salón Tesorería en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fijó su postura tras la jornada legislativa del 11 de marzo, donde su propuesta de Reforma Electoral no alcanzó los 334 votos necesarios para una modificación constitucional. Pese a obtener 259 votos a favor frente a 234 en contra, la mandataria fue enfática al declarar que este resultado no representa un revés para su administración. Según Sheinbaum, el proceso sirvió para evidenciar ante la ciudadanía la postura de cada fuerza política respecto a la eliminación de privilegios y la reducción del gasto público.
El debate en San Lázaro estuvo marcado por un hito político: la fractura de la alianza oficialista. Por primera vez en la actual administración, las bancadas del Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) no acompañaron en bloque una iniciativa presidencial. A pesar de los esfuerzos de negociación encabezados por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, la mayoría de estos aliados votó en contra, con notables excepciones como Alejandro Pérez Cuéllar del PVEM y Jesús Roberto Corral del PT. Incluso dentro de Morena se registraron tres votos en contra, contradiciendo el pronóstico del coordinador Ricardo Monreal.
Los ejes del «Plan B» y el ahorro proyectado
Ante la imposibilidad de avanzar con el proyecto original, la presidenta anunció que este lunes enviará una nueva propuesta de reformas a leyes secundarias, conocida como «Plan B», la cual no requiere mayoría calificada. Esta iniciativa se centra en tres pilares de austeridad y participación ciudadana:
- Topes presupuestales a Congresos Locales: La mandataria exhibió disparidades alarmantes, como el caso de Baja California, donde un diputado cuesta 34.8 millones de pesos, seis veces más que en Colima. La reforma busca fijar límites máximos para que el excedente se destine a obra pública estatal.
- Reducción de regidores: Se propone disminuir el número de representantes en los ayuntamientos. Sheinbaum aclaró que este ahorro no sería absorbido por la Federación, sino que se quedaría en los municipios para servicios básicos como bacheo y alumbrado.
- Consultas y Revocación de Mandato: La nueva ley buscaría permitir que temas electorales (como el financiamiento a partidos) puedan someterse a consulta popular, además de flexibilizar la revocación de mandato para que pueda ejecutarse desde el tercer año de gestión.
La presidenta puntualizó que estas medidas generarían un ahorro estimado de 4 mil millones de pesos. El objetivo final, aseguró, sigue siendo el combate a la corrupción y la optimización de los recursos públicos, garantizando que el dinero ahorrado se aplique directamente en las necesidades locales de los estados y municipios.