Sheinbaum respondió al reto de Ricardo Anaya y defendió su respaldo popular; también habló sobre la revocación, las vallas en Palacio y la marcha de la Generación Z.

La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a referirse públicamente al debate sobre la revocación de mandato y respondió directamente al reto formulado por el panista Ricardo Anaya, al tiempo que abordó la polémica por la colocación de vallas alrededor de Palacio Nacional y la movilización prevista de la llamada “Generación Z”.
En su conferencia matutina, Sheinbaum aseguró que el movimiento político del que forma parte goza de un respaldo amplio entre la ciudadanía. Al responder al señalamiento de Anaya —quien planteó mover la revocación de mandato fuera de la fecha propuesta para comprobar el resultado— la mandataria relativizó la crítica y afirmó que la oposición debería explicar “por qué está en desventaja” ante ese ejercicio. “¿No que todos están en contra? Solo porque en el fondo saben que nuestro movimiento tiene mucho apoyo popular”, comentó Sheinbaum, en un tono que buscó subrayar su confianza en la aceptación social de su gestión.
La jefa del Ejecutivo enfatizó además que la revocación de mandato es una figura constitucional vigente desde la administración anterior, y que la discusión actual sobre su fecha —y posibles ajustes— debe darse de manera abierta y con cuidado institucional. Sobre el particular, señaló que la propuesta de algunos legisladores apunta a adelantar el ejercicio para 2027 y que cualquier decisión sobre el tema corresponde al Poder Legislativo, aunque dejó claro que la iniciativa cuenta con su respaldo político.
Sheinbaum también abordó otras aristas políticas del momento. Ante la aprobación de un aumento por parte de algunos diputados, la presidenta sostuvo que corresponde a los legisladores decidir, pero reiteró su postura: “no debe haber privilegios”. Enfatizó que los representantes populares deben actuar con moderación y sentido de responsabilidad frente a la ciudadanía.
En paralelo, la mandataria ironizó sobre el apoyo declarado por figuras de la oposición a la marcha juvenil prevista para el 15 de noviembre. Mencionó al expresidente Vicente Fox y a militantes del PRI que anunciaron su participación, y los ridiculizó por su supuesta desconexión con la generación que convoca la protesta: “Fox no es muy de la generación Z. Ni a chavorrucos llegan”, dijo entre risas, en referencia a la brecha generacional. Con ello buscó marcar una distancia entre las convocatorias jóvenes autodeclaradas apartidistas y la posible instrumentalización política que, según ella, intentan algunos actores.
Respecto a las medidas de seguridad y la polémica por las vallas metálicas en los accesos a Palacio Nacional, Sheinbaum defendió la decisión como una medida preventiva. Explicó que la colocación no tiene por objeto impedir la libre manifestación, sino proteger la integridad de las personas y del inmueble histórico frente a eventuales infiltraciones violentas. Recordó episodios pasados en los que protestas se tornaron agresivas, y citó el caso de dos policías mujeres que fueron quemadas en protestas anteriores para justificar la cautela: “Es mejor poner las vallas que exponer vidas”, afirmó. Asimismo, dijo que las vallas buscan evitar el uso de artefactos peligrosos y prevenir provocaciones que pongan en riesgo a manifestantes, personal de seguridad y patrimonio público.
Sobre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), Sheinbaum señaló que existe diálogo permanente con sus secciones —específicamente con las secciones 22 y otras— y que por esa vía se atienden demandas, por lo que no ve razón para llevar movilizaciones a Palacio Nacional. Reiteró su llamado a la responsabilidad y a evitar la escalada de tensiones en días con múltiples convocatorias.
En el tema de seguridad financiera, la presidenta mencionó también investigaciones en curso sobre actividades ilícitas detectadas en casinos, y la acción coordinada de las autoridades para suspender operaciones y bloquear cuentas vinculadas a posibles redes de lavado de dinero; no obstante, centró su intervención principal en la narrativa política del día: la revocación, la protesta juvenil y la seguridad en torno al símbolo presidencial.
El tono general de la conferencia combinó la defensa de la legitimidad de su movimiento, llamados a la prudencia en el manejo de decisiones legislativas y advertencias sobre la necesidad de proteger la vida y la integridad de la población en el marco de manifestaciones públicas. Sheinbaum cerró con la idea de que la libertad de expresión es un derecho que se respeta, pero que también debe ejercerse con responsabilidad y sin convertirse en plataforma de provocaciones ni en pretexto para la violencia.