Claudia Sheinbaum afirmó que México no negociará su soberanía durante las conversaciones del T-MEC y busca reducir aranceles, evitar nuevos gravámenes y mantener el acuerdo trilateral.

La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que México mantendrá como una de sus principales líneas rojas la defensa de la soberanía nacional durante las negociaciones comerciales con Estados Unidos relacionadas con el T-MEC.
Durante su conferencia de prensa matutina de este miércoles, la mandataria afirmó que el Gobierno de México no aceptará acuerdos que impliquen ceder facultades o tomar decisiones nacionales en función de las condiciones planteadas por Washington.
“No vamos a firmar nada que tenga que ver con una afectación a nuestra soberanía”, sostuvo Sheinbaum al explicar la posición que mantiene México frente a las conversaciones comerciales con Estados Unidos.
La presidenta detalló que las negociaciones no se están desarrollando actualmente en una sola mesa con los tres países integrantes del tratado. Según explicó, Estados Unidos decidió establecer conversaciones por separado con cada uno de sus socios comerciales de América del Norte.
De esta manera, Washington mantiene un diálogo bilateral con Canadá, mientras México lleva a cabo sus propias conversaciones directamente con la administración estadounidense.
Sheinbaum señaló que México no intervino en las diferencias que surgieron entre Canadá y Estados Unidos y reiteró que el Gobierno mexicano mantiene una negociación independiente con Washington.
“Nosotros llevamos una conversación aparte”, explicó la presidenta al referirse al proceso que actualmente se desarrolla entre México y Estados Unidos.
Uno de los principales objetivos del Gobierno de México consiste en reducir los aranceles que actualmente afectan a sectores considerados estratégicos para la economía nacional, particularmente los relacionados con el acero, el aluminio y la industria automotriz.
Sheinbaum calificó esos gravámenes como injustos y señaló que México busca que sean reducidos durante las conversaciones comerciales.
El segundo objetivo consiste en evitar la imposición de nuevos aranceles. La presidenta explicó que Estados Unidos ha planteado una nueva ronda de medidas comerciales dirigidas a distintos países, entre ellas aquellas relacionadas con el argumento de la llamada “sobrecapacidad” industrial.
Ante este escenario, el Gobierno mexicano busca proteger a las empresas y sectores nacionales de nuevos costos que puedan afectar su competitividad y la actividad económica.
Sin embargo, Sheinbaum aclaró que existen asuntos que México no está dispuesto a colocar sobre la mesa de negociación. Entre ellos se encuentran las decisiones relacionadas directamente con la soberanía nacional.
“La soberanía y aquello que consideramos que no debe ser negociable”, señaló como uno de los límites establecidos por su administración.
La presidenta también retomó uno de los asuntos que ya había planteado en conversaciones anteriores con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump: una lista de 54 barreras no arancelarias identificadas por el Gobierno estadounidense.
De acuerdo con Sheinbaum, esos 54 puntos pueden dividirse en dos grandes grupos. El primero corresponde a temas que México considera no negociables debido a que son decisiones que corresponden exclusivamente al país.
El segundo incluye asuntos en los que sí existe posibilidad de alcanzar acuerdos, siempre y cuando no impliquen una cesión de soberanía.
Como ejemplo de estos últimos, la presidenta mencionó el posible reconocimiento por parte de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Cofepris, de determinadas patentes de medicamentos que hayan sido aprobadas previamente por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, conocida como FDA.
También mencionó el fortalecimiento de la protección de la propiedad intelectual y las acciones para combatir la piratería como áreas en las que ambos gobiernos pueden encontrar puntos de coincidencia.
Sheinbaum aseguró que la mayoría de los 54 temas planteados por Estados Unidos ya se encuentran resueltos o encaminados, aunque reconoció que todavía existen algunos puntos en los que Washington busca avances adicionales.
La mandataria decidió no revelar cuáles son los asuntos que permanecen pendientes, al considerar que forman parte de las conversaciones que actualmente mantienen ambos gobiernos.
“No quisiera mencionarlos”, respondió al ser cuestionada sobre los temas que todavía permanecen abiertos.
A pesar de que Estados Unidos mantiene negociaciones independientes con México y Canadá, Sheinbaum afirmó que el objetivo de México continúa siendo preservar el carácter trilateral del acuerdo comercial de América del Norte.
La presidenta consideró que la integración económica entre México, Estados Unidos y Canadá fortalece a toda la región y genera beneficios para los tres países.
Por ello, expresó su deseo de que Washington y Ottawa también puedan alcanzar un acuerdo que permita mantener el esquema trilateral.
“Ojalá se llegue a un acuerdo con Canadá también”, manifestó.
No obstante, aclaró que, por el momento, las conversaciones en las que participa directamente el Gobierno de México son exclusivamente con Estados Unidos.
La discusión comercial también se encuentra relacionada con la política industrial impulsada por Donald Trump, quien ha planteado medidas destinadas a incentivar que empresas produzcan nuevamente dentro de territorio estadounidense.
Sheinbaum reconoció que Estados Unidos tiene la facultad de definir su propia estrategia económica e industrial, pero señaló que cualquier acuerdo con México debe evitar que esas políticas terminen afectando la producción nacional.
En este punto, la presidenta contrapuso la estrategia mexicana denominada Plan México, mediante la cual su gobierno busca impulsar la producción y la inversión dentro del país.
La intención, explicó, es atraer y fortalecer actividades productivas en territorio mexicano, aprovechando la integración comercial de América del Norte sin sacrificar las capacidades industriales nacionales.
Sheinbaum sostuvo que México puede trabajar con Estados Unidos para fortalecer la región, pero estableció como condición que ese proceso no se realice a costa de las empresas, los trabajadores o la producción mexicana.
“Que no sea a costa de la producción de México, del bienestar del pueblo de México”, afirmó.
El planteamiento del Gobierno mexicano ocurre en un contexto de presión comercial por parte de Estados Unidos y mientras los tres países analizan el futuro del T-MEC.
Para México, la negociación no solamente representa una discusión sobre aranceles y barreras comerciales, sino también sobre las condiciones bajo las cuales continuará la integración económica de América del Norte.
La administración de Sheinbaum busca mantener el acceso al mercado estadounidense y al mismo tiempo reducir los costos derivados de los aranceles existentes, además de evitar nuevas medidas que puedan afectar sectores productivos nacionales.
Al mismo tiempo, el Gobierno mexicano pretende conservar la capacidad de tomar decisiones internas sin que estas formen parte de las condiciones comerciales impuestas durante las conversaciones.
La presidenta ha insistido en que el T-MEC representa una herramienta importante para la competitividad regional y que mantener el acuerdo entre los tres países puede generar beneficios para México, Estados Unidos y Canadá.
Por ahora, las negociaciones continúan de manera bilateral entre México y Estados Unidos, mientras permanece la expectativa sobre la posibilidad de que los tres gobiernos logren mantener un esquema comercial conjunto.
Sheinbaum dejó claro que México está dispuesto a alcanzar acuerdos en aquellos asuntos que permitan mejorar la relación comercial, pero no aceptará condiciones que impliquen una afectación a la soberanía nacional o al bienestar de la población.
La renegociación del T-MEC continuará así bajo dos objetivos principales para México: mejorar las condiciones comerciales con Estados Unidos y proteger las decisiones que el Gobierno considera exclusivas del país.
