Más de mil protestas sindicales en EE.UU. rechazan los despidos, recortes sociales y medidas contra inmigrantes impulsadas por Donald Trump, en una semana de resistencia vinculada al Día del Trabajo.

Con la consigna “Trabajadores sobre multimillonarios”, sindicatos y organizaciones sociales de Estados Unidos iniciaron una semana de resistencia con más de mil actos en todo el país, en rechazo a las políticas del presidente Donald Trump que incluyen despidos masivos de empleados federales, eliminación de la representación gremial de más de un millón de trabajadores y recortes al gasto social en salud y asistencia.
El primer mitin, realizado en Washington, reunió a unas 500 personas, aunque los organizadores aclararon que el objetivo es dar protagonismo a las múltiples acciones locales en los 50 estados. “Se trata de organización de bases; todos están sintiendo el impacto”, explicó Liz Shuler, presidenta del AFL-CIO, la principal federación laboral del país.
Los oradores exigieron la recuperación de empleos perdidos, el restablecimiento de contratos colectivos y el fin de las redadas contra inmigrantes. Sam Epps, dirigente sindical en Washington, subrayó: “Exigimos apoyo a la gente trabajadora y no a multimillonarios”.
La semana de acciones se enmarca en la celebración del Día del Trabajo, que en EE.UU. se conmemora el primer lunes de septiembre. Paradójicamente, mientras Trump proclamó oficialmente la fecha para “honrar la resiliencia de los trabajadores”, firmó una orden ejecutiva que anula el derecho a la negociación colectiva en seis agencias federales, considerada la mayor ofensiva antisindical en la historia reciente del país.
El sindicalismo en EE.UU. atraviesa un momento crítico: solo 10% de la fuerza laboral está sindicalizada, y en el sector privado la cifra baja a 6%. Sin embargo, los ataques del actual gobierno han revitalizado la movilización de sindicatos y organizaciones progresistas, desde ambientalistas hasta colectivos de defensa de derechos civiles.
En Los Ángeles, David Huerta del SEIU afirmó que “nace un movimiento de solidaridad contra los ataques a trabajadores e inmigrantes”, mientras en Chicago, Stacy Davis Gates, del sindicato de maestros, advirtió contra la “invasión de tropas federales” enviadas por Trump.
El sentimiento fue compartido en Washington, donde líderes sindicales y sociales hablaron de iniciar una nueva etapa contra el autoritarismo. “Este Día del Trabajo es el principio del fin del régimen de Trump”, aseguró Keya Chatterjee, de Free DC, quien llamó a organizar protestas, apoyo mutuo y “cacerolazos” nocturnos hasta que cese lo que describió como una “ocupación” de la capital.
La movilización evidencia un punto de inflexión: sindicatos debilitados durante décadas de políticas neoliberales buscan ahora fortalecerse mediante alianzas amplias para defender derechos laborales, democracia e inclusión de inmigrantes.