SpaceX lanzará este domingo el Vuelo 10 de Starship tras múltiples fallos y explosiones. El proyecto, considerado una “apuesta existencial”, genera optimismo y preocupación en la industria espacial.

El megacohete Starship, considerado el sistema de lanzamiento más poderoso jamás construido, se prepara para una nueva prueba de vuelo este domingo, en lo que SpaceX denomina una etapa clave para el futuro del programa.
La compañía adelantó que el Vuelo 10, programado a partir de las 7:30 p.m. (hora de Miami), seguirá un plan similar al de las misiones anteriores, pero con objetivos pendientes como el despliegue de satélites simulados y la reactivación de motores en el espacio.
El prototipo no tripulado enfrentará el reto de recuperar el propulsor Super Heavy mediante un amerizaje controlado frente a Texas, mientras que la nave superior continuará en órbita con carga simulada.
Pese a los avances, Starship arrastra una serie de contratiempos: explosiones en vuelos de prueba, pérdida de control durante un descenso al Índico y la destrucción de un vehículo en las instalaciones de Texas. Estos fallos provocaron críticas internacionales, incluidos reclamos del Gobierno de México y del Reino Unido por escombros en sus territorios.
La FAA, sin embargo, aprobó el nuevo lanzamiento tras cerrar la investigación del último incidente, al asegurar que no hubo daños a civiles ni propiedades públicas.
SpaceX afirma haber implementado modificaciones técnicas, como ajustes en el difusor de combustible, para corregir fallas detectadas en mayo. No obstante, expertos advierten que la apuesta sigue siendo arriesgada.
El exastronauta y asesor de SpaceX Garrett Reisman calificó el programa como una “apuesta existencial”, señalando que podría “revolucionar el futuro de la exploración espacial” o fracasar definitivamente.
Más allá del riesgo, los plazos aprietan: la NASA planea usar Starship en 2027 para llevar astronautas a la Luna en el marco de un contrato por 2,900 millones de dólares, y Elon Musk insiste en enviar una misión no tripulada a Marte en 2026.
La filosofía de “desarrollo iterativo rápido” de SpaceX, basada en pruebas constantes y en aceptar fallos como aprendizaje, ha mostrado eficacia en el pasado, como con el Falcon 9. Ahora, toda la industria observa de cerca, pues el éxito de Starship no solo redefiniría los viajes espaciales, sino que también reduciría drásticamente los costos de acceso al espacio.