México pierde la exención de visa para viajar a Tailandia, mientras 60 países reducen su estancia sin visado de 60 a 30 días por nuevas restricciones.

Las autoridades de Tailandia endurecieron este martes las condiciones de entrada para ciudadanos extranjeros, con modificaciones que afectan directamente a viajeros mexicanos y de otros países que anteriormente contaban con facilidades migratorias.
Uno de los principales cambios consiste en que ciudadanos de México, Colombia, Panamá, Cuba y Uruguay deberán volver a solicitar una visa para ingresar al país, luego de que anteriormente estaban exentos de este requisito.
La modificación forma parte de una revisión de las políticas migratorias tailandesas, después de que el Gobierno detectara un aumento en los casos de personas que presuntamente utilizan los periodos de estancia sin visa para permanecer más tiempo del permitido o realizar actividades laborales sin contar con los permisos correspondientes.
Además, Tailandia redujo de 60 a 30 días el periodo de estancia permitido sin visa para ciudadanos de 60 países. La medida alcanza a viajeros procedentes de naciones como Estados Unidos, Reino Unido, India, Japón y España.
El cambio había sido anunciado originalmente a mediados de mayo, pero su aplicación sufrió varios retrasos hasta entrar finalmente en vigor. Con ello, las autoridades tailandesas revierten parcialmente la ampliación implementada en junio de 2024, cuando se extendió de 30 a 60 días el periodo de estancia sin visado para ciudadanos de 93 países.
Aquella decisión buscaba impulsar la recuperación del turismo, uno de los sectores económicos más importantes de Tailandia después de la caída registrada durante la pandemia de covid-19.
Ahora, de los 93 países que habían obtenido el beneficio, 60 conservarán la posibilidad de ingresar sin visa, aunque con una estancia máxima de 30 días. En cambio, algunos de los 33 países restantes perderán completamente la exención, entre ellos México, Colombia, Cuba, Panamá y Uruguay.
Las autoridades tailandesas no detallaron públicamente los motivos específicos por los que cada uno de estos países fue retirado del esquema de exención.
La nueva disposición no modifica las condiciones para los ciudadanos de Argentina, Brasil, Chile y Perú, cuyos pasaportes están contemplados en acuerdos bilaterales que permiten ingresar a Tailandia sin visa de turista por un periodo de hasta 90 días.
La decisión ocurre en un contexto de mayores controles migratorios en el país asiático. El Gobierno tailandés argumentó que las modificaciones buscan atender preocupaciones relacionadas con posibles abusos del régimen de entrada sin visa, particularmente casos de extranjeros que permanecen en el territorio más tiempo del autorizado o realizan actividades laborales sin los permisos correspondientes.
Tailandia continúa siendo uno de los principales destinos turísticos de Asia. Entre enero y finales de agosto registró alrededor de 20.1 millones de visitantes extranjeros, de acuerdo con cifras del Ministerio de Turismo. La cantidad representa una disminución superior al 3 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.
El país es reconocido internacionalmente por sus playas, parques naturales, templos y oferta de entretenimiento, además de contar con destinos turísticos que atraen a millones de visitantes cada año.
Antes de la pandemia, Tailandia alcanzó su máximo histórico de llegadas internacionales en 2019, cuando recibió cerca de 40 millones de turistas. En 2025, el país registró casi 33 millones de visitantes.
Paralelamente, el Gobierno de Bangkok implementó desde finales de agosto una nueva regulación destinada a agilizar los procedimientos de deportación de extranjeros que infrinjan las leyes tailandesas o sean considerados responsables de alterar el orden público.
Para los viajeros mexicanos, el cambio representa una modificación importante, ya que deberán considerar el requisito de visa antes de planear un viaje a Tailandia, en lugar de contar con la entrada sin visado que anteriormente estaba disponible.
La medida se suma a una estrategia de mayor control sobre la permanencia y las actividades realizadas por extranjeros dentro del territorio tailandés, mientras las autoridades buscan mantener el atractivo turístico del país y, al mismo tiempo, reforzar la supervisión migratoria.
