Trump aseguró que petroleras trasnacionales invertirán al menos 100 mil millones de dólares para modernizar la industria petrolera venezolana tras la caída del gobierno de Maduro.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, adelantó que grandes empresas petroleras trasnacionales invertirán al menos 100 mil millones de dólares en Venezuela con el objetivo de reactivar y modernizar la infraestructura de petróleo y gas del país sudamericano, luego de la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadunidenses.
A través de una publicación en Truth Social, Trump afirmó que los líderes de las “grandes petroleras” destinarán recursos para reconstruir el sector energético venezolano “de una forma mucho más grande, mejor y más moderna”. Señaló además que Washington y Caracas han estado colaborando de manera efectiva en los días posteriores a la instalación de la presidenta venezolana Darcy Rodríguez, tras la incursión militar que derivó en la detención de Maduro.
El mandatario tiene previsto reunirse este viernes por la tarde en la Casa Blanca con altos ejecutivos de la industria petrolera, en un encuentro previo a su salida a Palm Beach, Florida. De acuerdo con la Casa Blanca, asistirán representantes de 17 empresas, entre ellas Chevron, ExxonMobil y ConocoPhillips, además de otras compañías como Shell, Halliburton, Eni y Repsol.
También se prevé la presencia del secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Energía, Chris Wright; y el secretario del Interior, Doug Burgum. El objetivo del encuentro es incentivar la participación del sector privado en la reconstrucción energética venezolana y asegurar garantías para las inversiones.
Trump ha defendido esta estrategia como parte de sus esfuerzos para reducir el costo de vida en Estados Unidos, al asegurar que el acceso al petróleo venezolano permitiría abaratar los precios de la energía. Tras la captura de Maduro, el presidente afirmó que Estados Unidos asumiría el control de las ventas internacionales de crudo venezolano y recibiría entre 30 y 50 millones de barriles para su comercialización.
Sin embargo, la iniciativa ha generado críticas y comparaciones con la invasión de Irak en 2003, al considerarse un cambio de régimen motivado por intereses energéticos. Además, empresas petroleras y productores de esquisto en Estados Unidos han manifestado reservas, al advertir que el ingreso masivo de petróleo extranjero podría afectar al mercado interno.
Pese a ello, Trump aseguró que su gobierno respaldará las inversiones y ofrecerá garantías a las empresas interesadas, en un país que durante décadas ha sido considerado riesgoso para el capital petrolero occidental debido a nacionalizaciones e intervenciones estatales.
