Trump elevó los aranceles a Canadá hasta un 35%, mientras otorgó a México 90 días de prórroga. La decisión genera tensión comercial y desata críticas por trato desigual.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una nueva ronda de aranceles que coloca a Canadá en una posición vulnerable mientras México recibe un periodo de gracia. A partir de este viernes, los aranceles sobre una amplia gama de exportaciones canadienses se incrementaron del 25% al 35%, con entrada en vigor inmediata, mientras que México obtuvo una prórroga de 90 días para continuar negociaciones.
La medida ha generado malestar en Canadá, principal socio comercial de Estados Unidos, donde la decisión se interpreta como un golpe económico con posibles motivaciones políticas. Algunos analistas canadienses incluso especulan que la estrategia de Trump busca desestabilizar al país y forzar un escenario de dependencia económica.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, calificó la decisión como un desafío para la economía nacional, reiterando que su gobierno continuará buscando acuerdos que beneficien a los exportadores canadienses. Carney había prometido eliminar los aranceles durante su primera etapa en el cargo, pero el anuncio de Trump truncó esas expectativas.
Los nuevos aranceles no afectan a todos los productos, pero sí a sectores clave como el acero y el aluminio, que ahora enfrentan tasas de hasta el 50%. El impuesto del 25% sobre automóviles fabricados en Canadá permanece, lo que supone un fuerte golpe a una industria esencial para el país.
En contraste, Trump ha mostrado una postura más flexible con México, extendiendo los plazos de negociación y reconociendo la cooperación del país en temas como migración. Esta disparidad ha reavivado el debate sobre la relación trilateral y el futuro del comercio en América del Norte.
El presidente estadounidense justificó la medida alegando preocupaciones por el tráfico de fentanilo a través de la frontera norte, afirmación que ha sido ampliamente cuestionada debido a que las incautaciones en la frontera con Canadá son mínimas comparadas con las registradas en la frontera con México.
Mientras las tensiones escalan, Trump aseguró que mantiene abierta la puerta a nuevas conversaciones con Canadá, aunque el aumento arancelario refuerza la percepción de que las relaciones comerciales entre ambos países atraviesan su punto más crítico en décadas.