La UNAM desarrolla una IA entrenada con fenotipos mexicanos para crear progresiones faciales y ayudar en la búsqueda de más de 17 mil menores desaparecidos en el país.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) trabaja en un proyecto innovador que podría cambiar la manera en que se buscan menores desaparecidos en el país. Se trata de una Inteligencia Artificial capaz de generar proyecciones faciales realistas, tomando en cuenta la variabilidad genética de la población mexicana, para mostrar cómo luciría hoy un niño o niña desaparecido hace años.
Este desarrollo, llamado Proyecto Regresa, surgió en el Centro de Estudios Antropológicos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales bajo la dirección de la antropóloga Ana Itzel Juárez. La idea es entrenar un algoritmo con imágenes de personas mexicanas, con el objetivo de realizar progresiones de edad más precisas que las que actualmente ofrecen softwares extranjeros, los cuales no consideran la diversidad fenotípica del país.
Para lograrlo, el equipo universitario ha solicitado la colaboración de estudiantes y familias, recabando fotografías de distintas etapas de vida. Con este material, la IA podrá aprender cómo cambia el rostro desde la infancia hasta la adolescencia. El proyecto ya se encuentra en fase piloto, pero la meta es que pronto pueda aplicarse a casos reales, como el de Maribel Enciso, madre que busca a su hija desde hace más de 10 años y que espera que la tecnología le devuelva una imagen cercana a la realidad.
En México, más de 17 mil 800 menores están reportados como desaparecidos, según datos oficiales de junio de 2025. Cada día, 14 niños, niñas o adolescentes son reportados como ausentes, muchos de ellos víctimas de trata o reclutamiento criminal. Frente a esta crisis, el Proyecto Regresa representa una esperanza para miles de familias, quienes además contarán con una herramienta gratuita y adaptada a las características físicas de la población mexicana.
El equipo prevé que, además de generar las progresiones faciales, se pueda elaborar una cartografía de desapariciones que ayude a identificar patrones geográficos y contextuales, aportando datos valiosos para las investigaciones. Con el apoyo obtenido recientemente de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, la iniciativa podrá ampliar su banco de datos y avanzar hacia pruebas en casos reales.
“Si logramos que una sola persona regrese a casa, habrá valido la pena”, afirma Ana Itzel.