Miles de personas marcharon en Washington para rechazar las detenciones de migrantes y el despliegue militar en las calles. Denuncian acoso a sectores vulnerables y exigen respeto a los derechos humanos.

Washington, D.C. — Miles de personas salieron este sábado a las calles de la capital estadounidense para manifestarse en contra de las recientes detenciones de migrantes y el despliegue de la Guardia Nacional, acciones que consideran parte de un patrón de acoso institucional hacia comunidades vulnerables, especialmente la clase trabajadora, personas migrantes y personas sin hogar.
Durante la marcha, se pudieron ver carteles con mensajes como “Fin a la invasión federal” y llamados al respeto a los derechos humanos. Las consignas también exigían la salida del expresidente Donald Trump de la escena política, a quien muchos manifestantes señalaron como responsable de impulsar políticas represivas que afectan a los sectores más desprotegidos de la sociedad.
La manifestación fue convocada por diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos, que denunciaron en su llamado que el gobierno republicano ha “acosado, vigilado y detenido a residentes de clase trabajadora, migrantes y personas sin hogar”, bajo argumentos de seguridad y orden público que, aseguran, encubren una criminalización sistemática.
Para los asistentes, la presencia de fuerzas militares en las calles representa un riesgo para las libertades civiles. En lugar de brindar seguridad, consideran que estas medidas generan un ambiente de intimidación y temor en barrios de bajos ingresos y comunidades con alta presencia de migrantes.
La protesta se desarrolló de forma mayormente pacífica, aunque hubo bloqueos temporales en algunas avenidas céntricas. No se reportaron enfrentamientos mayores ni detenciones al cierre de la jornada, según informes preliminares de medios locales.
Con esta movilización, los organizadores buscan no solo visibilizar el impacto de estas políticas, sino también presionar a las autoridades para un cambio de rumbo en materia de migración, seguridad y derechos sociales. La jornada dejó claro que, para muchos ciudadanos, el respeto a los derechos humanos debe estar por encima de las decisiones políticas y de seguridad que, a su juicio, solo agravan la desigualdad y la discriminación.