Por primera vez se registró la presencia de la salamandra tarahumara en el Santuario de la Cotorra en Madera, una especie endémica y sujeta a protección especial.

Autoridades ambientales confirmaron el primer avistamiento registrado de la salamandra tarahumara (Ambystoma rosaceum) en el Santuario de la Cotorra, ubicado en el municipio de Madera, Chihuahua. Se trata de un hallazgo significativo, ya que es la primera vez que se documenta la presencia de esta especie en un área natural protegida del estado.
El descubrimiento fue realizado por integrantes de la Brigada de Contingencia Ambiental del santuario, quienes inicialmente creyeron haber encontrado un ajolote fuera del agua. Al hacer una revisión más detallada, se percataron de que el ejemplar correspondía a una salamandra tarahumara adulta, la cual fue reubicada cuidadosamente en un arroyo cercano para su resguardo y registro.
El espécimen fue colocado brevemente sobre una piedra para capturar evidencia fotográfica que permita su documentación científica, antes de ser liberado nuevamente en su hábitat. Este tipo de prácticas contribuye al conocimiento y la conservación de especies endémicas de la región.
Además del hallazgo en el santuario, ciudadanos reportaron otro avistamiento de esta misma especie en un domicilio particular ubicado en la colonia Ampliación Francisco Villa, también en el municipio de Madera. De acuerdo con testimonios, el ejemplar apareció tras las lluvias recientes, y se presume que provenía de un arroyo cercano al lugar.
La salamandra tarahumara es una especie endémica de México, reconocida por su relevancia ecológica y actualmente enlistada bajo categoría de “Protección Especial” en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010. Su distribución geográfica abarca desde el noreste de Sonora hasta el occidente de Zacatecas, incluyendo entidades como Chihuahua, Durango, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Aguascalientes, a altitudes de entre mil y tres mil cien metros sobre el nivel del mar.
Este tipo de registros subraya la importancia de preservar los ecosistemas serranos y continuar con las labores de monitoreo y conservación de especies amenazadas o poco conocidas, como la salamandra tarahumara.