Expertos de Franklin Templeton advierten que el conflicto con Irán y el posible bloqueo del Estrecho de Ormuz afectarían la producción de chips debido a la escasez de helio, aunque México presenta resiliencia en el sector agrícola.

La escalada del conflicto bélico en Oriente Medio y el potencial cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán han encendido las alarmas en el sector tecnológico global. Según Franklin Templeton México, la cadena de suministro de microprocesadores se encuentra en una posición vulnerable debido a la dependencia de las materias primas provenientes de esta región. Luis Gonzali, vicepresidente de la firma, señaló que la zona es una de las principales productoras de helio, un insumo que suele asociarse a usos recreativos, pero que en realidad es crítico para la industria de los semiconductores.
El helio, al ser un gas inerte, es fundamental en los procesos de fabricación de chips. Su escasez o el encarecimiento de su transporte a través de rutas marítimas bloqueadas podría frenar el crecimiento que el sector tecnológico ha experimentado en el último año y medio. «Esto le puede terminar pegando a la cadena de producción de microprocesadores… que es lo que ha sostenido el rally del mercado en los últimos 18 meses», advirtió Gonzali durante el seminario «Perspectiva económica y de mercado sobre México y el Mundo».
México y la resiliencia en el sector agrícola
A pesar de que el bloqueo también compromete el tránsito del 25% de los fertilizantes que se exportan a nivel mundial, el panorama para México parece menos sombrío en comparación con otras economías. El directivo explicó que el país cuenta con factores internos que actúan como un amortiguador. Un elemento clave ha sido la recuperación de los niveles de agua para la agricultura gracias a las lluvias registradas el año pasado, lo que garantiza un «pool» de recursos hídricos relevante para el ciclo actual.
En cuanto a la soberanía alimentaria, Gonzali subrayó que México mantiene la autosuficiencia en la producción de maíz para consumo humano. Aunque existe dependencia externa para el maíz destinado al ganado, la base de la dieta nacional está protegida, lo que reduce el impacto directo de la crisis de fertilizantes en la canasta básica. En conclusión, si bien México experimentará un «contagio» económico por la inestabilidad global, no se prevé que sea uno de los países más afectados en términos de seguridad alimentaria o producción agrícola primaria.