La canícula en Chihuahua no se presenta debido al inicio del monzón mexicano, fenómeno que favorece las lluvias durante julio, agosto y parte de septiembre en gran parte del estado.

Aunque la canícula comenzará en México durante la segunda quincena de julio, este fenómeno no afectará a Chihuahua. A diferencia de otras regiones del país, el estado entra en una etapa marcada por el inicio del monzón mexicano, lo que favorece un incremento en las lluvias y ayuda a disminuir los efectos de la sequía.
La canícula suele iniciar alrededor del 15 de julio y extenderse hasta finales de agosto. Se caracteriza por un periodo de aproximadamente 40 días con disminución de lluvias, cielos despejados y altas temperaturas en diversas entidades del país. Sin embargo, este fenómeno se presenta principalmente en estados del noreste, sureste y la costa del Golfo de México.
De acuerdo con el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), la canícula no abarca todo el territorio nacional. Entre las entidades donde sus efectos suelen ser más notorios se encuentran Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Puebla y Morelos, además de algunas zonas de Sinaloa.
En Chihuahua existe la creencia de que la canícula también ocurre debido a que julio registra algunas de las temperaturas más altas del año. No obstante, en este mismo periodo comienza el monzón mexicano, un sistema meteorológico que transporta humedad desde el océano Pacífico y provoca lluvias frecuentes en gran parte del noroeste del país.
Gracias a este fenómeno, julio, agosto y septiembre suelen convertirse en los meses con mayor cantidad de precipitaciones en Chihuahua. Estas lluvias representan un alivio para el campo y las presas, especialmente después de varios años de condiciones de sequía que han afectado a la mayor parte de los municipios del estado.
En términos generales, mientras la canícula provoca una disminución de lluvias en buena parte del centro, noreste y sureste de México, Chihuahua experimenta un comportamiento opuesto, con una temporada lluviosa que resulta fundamental para la recuperación de los ecosistemas y las actividades agrícolas y ganaderas.
