Inversores de Arabia Saudí, Catar y Emiratos Árabes financian la oferta de Paramount por Warner Bros, destacando la inesperada participación de L’imad Holding en una operación de alto perfil global.

La oferta hostil presentada por Paramount para adquirir Warner Bros está siendo respaldada por un grupo de influyentes inversores de Medio Oriente. Entre ellos figuran el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí, la Autoridad de Inversiones de Catar y L’imad Holding Co., una firma estatal de Emiratos Árabes Unidos casi desconocida incluso dentro de la región. De acuerdo con documentos regulatorios, L’imad se suma como uno de los participantes financieros esenciales en la operación junto a los demás fondos soberanos.
L’imad es una entidad reciente sin historial en acuerdos internacionales, por lo que su participación en el intento de Paramount y Skydance por adelantarse a Netflix representa un caso inusual. Hasta ahora, solo ha hecho pública una transacción relevante: la compra de una participación mayoritaria en Modon Holding PSC, un desarrollador inmobiliario valuado en 15 mil millones de dólares, adquirida a ADQ y International Holding, vinculadas al jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan.
Aunque Mubadala Investment —uno de los fondos soberanos más importantes de Abu Dabi— ha adoptado una posición más activa para proteger inversiones previas, en este caso destacan actores más nuevos. Los Emiratos Árabes Unidos administran billones de dólares mediante fondos consolidados como ADIA, Mubadala y ADQ, pero han impulsado nuevas estructuras centradas en sectores específicos, como MGX, dedicado a inteligencia artificial con una meta de 100 mil millones de dólares; XRG, con un portafolio energético de 151 mil millones; y Lunate, que se ha convertido en el mayor gestor de inversiones alternativas de la región en apenas dos años.
La operación más reciente de L’imad resulta especialmente llamativa por su asociación simultánea con Arabia Saudí, Catar y Affinity Partners, la firma de capital privado de Jared Kushner. Affinity ha recibido aportaciones tanto del PIF saudí como de la QIA catarí, además de compromisos de inversión de Lunate. En contraste, no se han encontrado datos públicos de contacto para L’imad, lo que subraya su bajo perfil.
Según la presentación oficial, los fondos de Medio Oriente planean aportar capital mediante instrumentos sin derecho a voto y han aceptado renunciar a cualquier control de gobernanza. Esta estructura busca evitar que la operación quede sujeta a revisión por el Comité de Inversión Extranjera en Estados Unidos. Tencent, que había prometido mil millones de dólares para la operación, ya no participa.
El acuerdo surge después de que el PIF saudí colaborara con Affinity en una transacción de 55 mil millones de dólares para adquirir Electronic Arts. Kushner habría gestionado el contacto inicial entre el fabricante de videojuegos y el fondo saudí, participando activamente en las negociaciones durante meses, según reportes previos de Bloomberg.
