México se convirtió en el principal destino mundial de autos fabricados en China, desplazando a Rusia, con modelos como el Chevrolet Aveo liderando ventas en el país.

México se posicionó como el principal destino global de vehículos fabricados en China, una tendencia que se ha consolidado en lo que va del 2025 y que refleja los cambios en el comercio internacional y en las preferencias del mercado automotriz nacional. Así lo confirmó la Asociación China de Automóviles de Pasajeros, que destacó que nuestro país superó recientemente a Rusia como el mayor comprador de autos chinos en el mundo.
Uno de los ejemplos más visibles es el Chevrolet Aveo, un modelo que circula ampliamente por las calles mexicanas y cuya producción se realiza en fábricas chinas, a pesar de pertenecer a la compañía estadounidense General Motors (GM). La popularidad de este vehículo se debe en parte a su precio accesible, lo que lo hace competitivo frente a otros modelos similares de la misma marca.
De acuerdo con datos del primer semestre del año, casi dos terceras partes de los vehículos que GM vendió en México fueron de origen chino, lo que equivale a 60 mil 942 unidades. Esta cifra supera con claridad a los autos que llegan al país desde Estados Unidos, Brasil, India o Japón, consolidando a China como la principal fuente de vehículos nuevos en el mercado mexicano.
Además de General Motors, varias marcas chinas como BYD, Geely Automotive Holdings y Guangzhou Automobile Group también tienen presencia en México, aunque no todas reportan sus cifras al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Estas marcas han comenzado a posicionarse como opciones atractivas gracias a su innovación tecnológica, diseño moderno y precios más competitivos.
El presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), Guillermo Rosales, señaló que esta apertura hacia vehículos provenientes de China ha contribuido a la disminución de precios en el mercado nacional. Esto se debe, explicó, a que la industria automotriz asiática posee una mayor capacidad de producción, lo que les permite ofrecer vehículos con mejor relación costo-beneficio.
El fenómeno también responde a una estrategia comercial de las propias automotrices, que buscan adaptarse a los requerimientos de los consumidores mexicanos. Con ello, México no solo se convierte en uno de los principales mercados receptores de autos importados, sino en un termómetro de las nuevas dinámicas de la industria automotriz global.