Cómo dormir mejor cuando el calor no da tregua

El calor extremo puede arruinar tu descanso. Conoce las recomendaciones de expertos para dormir mejor en noches calurosas, incluso sin aire acondicionado.

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Con la llegada de olas de calor cada vez más intensas en distintas partes del mundo, lograr un descanso nocturno reparador se ha vuelto un desafío. En Estados Unidos, muchos estados enfrentan temperaturas peligrosas que afectan directamente la calidad del sueño, y expertos advierten que este problema puede tener consecuencias importantes para la salud, sobre todo en poblaciones vulnerables.

Chad Milando, del Centro de Clima y Salud de la Universidad de Boston, explicó que el calor extremo no solo afecta cuántas horas dormimos, sino también qué tan profundo es ese descanso. Las personas que no cuentan con aire acondicionado, los adultos mayores o quienes padecen enfermedades crónicas suelen ser los más afectados durante las noches calurosas.

Una de las razones es que, naturalmente, la temperatura central del cuerpo disminuye cuando nos preparamos para dormir. Si el ambiente no permite esa reducción, el cuerpo entra en un estado de alerta, dificultando el sueño. Según Rebecca Robbins, de la Facultad de Medicina de Harvard, la temperatura ideal para dormir está entre los 18 y 20 grados Celsius (65 a 68 grados Fahrenheit). Si el entorno es más caluroso, es común que nos despertemos con frecuencia o incluso experimentemos un descanso poco reparador.

Dormir bien durante una ola de calor, afirman los expertos, comienza desde el día. Mantenerse hidratado es esencial, ya que la deshidratación impide al cuerpo sudar adecuadamente y regular su temperatura. Además, mantener las cortinas cerradas durante el día y fomentar la circulación del aire con ventiladores o ventanas abiertas puede marcar la diferencia.

Para lograr enfriarse antes de dormir, Michael Irwin, de la Universidad de California en Los Ángeles, recomienda colocar un paño húmedo sobre la frente. Esa humedad se evapora lentamente durante la noche, ayudando a regular la temperatura corporal sin causar daño como lo harían bolsas de hielo.

En cuanto al entorno para dormir, Robbins sugiere utilizar sábanas ligeras, ropa de dormir suelta o, si es posible, prescindir de ropa para maximizar la ventilación. Lo importante es permitir que el cuerpo expulse el calor y no se quede atrapado entre telas gruesas o materiales que no transpiren.

Si te despiertas durante la noche por el calor, los expertos recomiendan evitar dar vueltas en la cama. En lugar de eso, levántate, mantén las luces bajas y espera a sentir sueño antes de volver a acostarte. Resistirse al insomnio con movimientos constantes solo agrava el problema.

En medio de temperaturas extremas, cuidar del descanso nocturno no es solo cuestión de comodidad, sino de salud. Implementar estos pequeños cambios puede ayudar a recuperar horas valiosas de sueño en las noches más calurosas del año.

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