Cuba negó tener una mesa de diálogo con Estados Unidos y afirmó que solo existen contactos habituales, en medio del endurecimiento de sanciones impulsado por el gobierno de Donald Trump.

El gobierno de Cuba negó que exista una mesa de diálogo con Estados Unidos en medio del aumento de tensiones bilaterales tras el endurecimiento de sanciones ordenado recientemente por el presidente estadounidense Donald Trump.
El vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, afirmó que no hay negociaciones formales entre ambos países y que los intercambios actuales se limitan a comunicaciones habituales en temas específicos como migración y combate al narcotráfico, dentro del marco diplomático existente.
En entrevista con The Associated Press, el funcionario fue enfático al señalar que Cuba no mantiene actualmente un espacio formal de diálogo con Washington, aunque reiteró la disposición de La Habana para sostener conversaciones informales que permitan abordar diferencias, siempre con respeto al modelo político de la isla.
Las declaraciones se producen luego de que Trump firmara una orden ejecutiva con la que amenazó imponer aranceles a los bienes de países que suministren petróleo a Cuba, una medida que refuerza el régimen de sanciones vigente desde hace más de seis décadas y que busca presionar cambios internos en la nación caribeña.
Durante el fin de semana, el mandatario estadounidense aseguró que su gobierno había iniciado conversaciones con líderes cubanos, en el contexto de los esfuerzos por cortar el suministro de petróleo procedente de Venezuela y México, lo que, según Trump, obligaría a Cuba a sentarse a negociar.
Al ser cuestionado sobre la capacidad de la isla para resistir las actuales condiciones económicas, marcadas por apagones y desabasto, Fernández de Cossío evitó revelar estrategias específicas para garantizar el suministro energético y afirmó que el país se prepara con austeridad y creatividad.
Cuba produce cerca del 40 por ciento del petróleo que consume y hasta inicios de enero dependía en gran medida de importaciones provenientes de Venezuela, México y Rusia. De acuerdo con cifras oficiales, el recrudecimiento de las sanciones generó pérdidas por 7 mil 556 millones de dólares entre marzo de 2024 y febrero de 2025, un incremento del 49 por ciento respecto al periodo previo.
