Dormir bien mejora el sistema inmune y aumenta la inteligencia, afirma la UNAM.

Dormir bien refuerza el sistema inmunológico y mejora las funciones mentales superiores, según expertos de la UNAM.

Dormir

Aunque dormir parezca una actividad simple y cotidiana, su impacto en el cuerpo humano es profundo. Así lo asegura la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que destaca que el sueño no solo proporciona descanso, sino que es clave para fortalecer tanto la salud física como la mental. Mientras dormimos, el cuerpo realiza tareas esenciales que permiten enfrentar con energía el día siguiente.

Durante el sueño, los órganos vitales recuperan su funcionalidad y el cerebro refuerza sus capacidades. De hecho, la UNAM señala que el sueño profundo es fundamental para consolidar nuevos aprendizajes, restaurar funciones mentales superiores y fortalecer el sistema inmunológico. En otras palabras, un buen descanso no solo nos hace sentir mejor: también nos hace más inteligentes y más resistentes.

Cuando una persona duerme adecuadamente, su cerebro puede alcanzar estados profundos en los que soñar es posible. Esta fase no solo es reparadora, sino que contribuye directamente a elevar el rendimiento intelectual. Por ello, dormir bien permite una mayor agilidad mental y mejor capacidad de aprendizaje durante el día.

Pero el sueño también tiene efectos concretos en la fuerza física. Durante la fase más profunda del sueño, el cuerpo produce la hormona del crecimiento, indispensable para el desarrollo en la infancia y adolescencia. Esta es una de las razones por las que los niños deben dormir más que los adultos.

Además, el sistema inmunológico se fortalece gracias al descanso. Mientras dormimos, el organismo fabrica y distribuye las sustancias químicas que refuerzan nuestras defensas. Un sueño adecuado permite al cuerpo estar mejor preparado para combatir enfermedades y evitar infecciones, lo que se traduce en menos visitas al médico y una mejor calidad de vida.

Dormir bien no solo impacta en cómo nos vemos, sino en cómo nos sentimos. Tener un sueño de calidad mejora la producción hormonal, reduce la fatiga, estabiliza las emociones y ayuda al equilibrio general del cuerpo. Por ello, dedicar el tiempo necesario al descanso no debería verse como un lujo, sino como una prioridad de salud.

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