Ganaderos de Chihuahua enfrentan pérdidas millonarias por el cierre fronterizo y buscan abrir nuevos mercados tras ocho meses de incertidumbre y varado de 300 mil reses.

La ganadería chihuahuense atraviesa su peor crisis en décadas. A ocho meses del cierre fronterizo decretado por Estados Unidos tras la detección del gusano barrenador del ganado (GBG) en Chiapas, la exportación bovina está prácticamente paralizada, dejando pérdidas estimadas en 604.2 millones de dólares para Chihuahua y Sonora, de los cuales 345.6 millones corresponden solo a productores chihuahuenses.
Álvaro Iván Bustillos Fuentes, presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua, denunció la omisión de las autoridades mexicanas, a quienes acusa de permitir la importación de ganado desde Centroamérica, principalmente de Nicaragua, pese a que este país presenta alta infestación de GBG. “Es una irresponsabilidad abrir la puerta al ganado centroamericano mientras los corrales en México están saturados con más de 300 mil cabezas varadas”, afirmó.
El líder ganadero criticó que la falta de control sanitario ha llevado a un tercer cierre fronterizo impuesto por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, luego de la presión ejercida por 19 asociaciones ganaderas estadounidenses. “Estamos siendo moneda de cambio ante la inacción de nuestras autoridades”, lamentó.
Actualmente, Chihuahua implementa filtros sanitarios, trampeo de moscas y protocolos estrictos en puntos estratégicos como El Escalón, Los Charcos y La Casita para contener la propagación del parásito. No obstante, el comercio sigue detenido, lo que afecta gravemente a miles de familias dedicadas a la ganadería, considerada pilar económico del estado.
Para evitar un colapso total, la Unión Ganadera trabaja en la creación de un comité binacional que incluya autoridades y productores, y explora mercados alternativos fuera de Estados Unidos. Incluso se analiza la instalación de un centro de exportación de carne procesada para mitigar las pérdidas.
Mientras tanto, las negociaciones con el USDA-APHIS continúan, pero la incertidumbre persiste. “Si no hay soluciones, el daño será irreparable. Esta crisis no solo afecta a Chihuahua, sino también a la cadena de valor en Estados Unidos”, advirtió Bustillos.