La Luna Azul de mayo de 2026 coincidirá con una microluna, convirtiéndose en la luna llena más pequeña del año. El fenómeno podrá observarse el 31 de mayo desde gran parte del mundo.

La Luna Azul de mayo de 2026 ofrecerá un espectáculo astronómico poco común al coincidir con una microluna, una combinación que hará que el satélite natural de la Tierra se observe ligeramente más pequeño y menos brillante de lo habitual.
De acuerdo con registros astronómicos y datos difundidos por organismos especializados, el fenómeno ocurrirá el próximo 31 de mayo de 2026, cuando se registre la segunda luna llena del mes calendario, condición que da origen al término «Luna Azul». A pesar de su nombre, el satélite no cambiará de color y mantendrá su apariencia habitual.
Lo que hace especial este evento es que la Luna alcanzará simultáneamente el apogeo, es decir, el punto más lejano de su órbita alrededor de la Tierra. Durante ese momento, se ubicará a más de 406 mil kilómetros de distancia, por encima de la distancia promedio que mantiene con nuestro planeta.
Como resultado, la Luna podrá verse hasta un 7 por ciento más pequeña y aproximadamente un 14 por ciento menos brillante que una superluna. Aunque la diferencia visual puede ser difícil de percibir a simple vista, representa un acontecimiento de interés para aficionados a la astronomía y observadores del cielo nocturno.
El punto máximo del fenómeno ocurrirá el 31 de mayo a las 08:45 horas UTC. En México, la mejor oportunidad para observarla será durante la noche del 30 de mayo y la madrugada del 31, cuando se mantendrá visible durante gran parte de la noche.
Especialistas recomiendan buscar lugares con poca contaminación lumínica para disfrutar mejor del evento. No será necesario utilizar telescopios o equipos especializados, aunque unos binoculares pueden ayudar a apreciar con mayor detalle la superficie lunar.
La coincidencia entre una Luna Azul y una microluna es relativamente rara. La ocasión más reciente ocurrió en agosto de 2024 y, de acuerdo con los cálculos astronómicos actuales, no volverá a repetirse hasta el año 2053.
Además de su atractivo visual, este tipo de fenómenos sirven para fomentar la divulgación científica y acercar a la población al conocimiento de los ciclos lunares y el funcionamiento del sistema Tierra-Luna.