María Eugenia Campos Galván reprobó la intervención de Estados Unidos en Venezuela, pero afirmó que el daño al pueblo venezolano tras 25 años de régimen “ya era mucho”.

La gobernadora del estado de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, manifestó su rechazo a la intervención de Estados Unidos en Venezuela para la aprehensión del presidente Nicolás Maduro; sin embargo, consideró que el daño provocado al pueblo venezolano tras más de 25 años de régimen era insostenible.
Al ser cuestionada sobre su ausencia en la Comisión Nacional de Gobernadoras y Gobernadores (Conago), donde se emitió un posicionamiento sobre los hechos en Venezuela, la mandataria explicó que los gobiernos estatales de oposición, como Chihuahua, Querétaro, Guanajuato y Aguascalientes, decidieron no participar en dicho pronunciamiento.
Campos Galván reconoció que la no intervención es uno de los principios históricos de la política exterior mexicana, pero sostuvo que, en este caso, la situación del pueblo venezolano ha sido crítica durante más de dos décadas. Afirmó que, si bien la forma en que se dio la intervención no fue la adecuada, existen elementos que no pueden ignorarse.
“Creo que al final de cuentas lo primero es la dignidad de las personas y los derechos humanos”, expresó la gobernadora, al referirse a las condiciones que, aseguró, enfrenta la población venezolana.
La mandataria estatal hizo referencia a la existencia de presos políticos y a las afectaciones que padece la ciudadanía en general, señalando que en Venezuela se ha negado el ejercicio de derechos civiles, políticos y sociales básicos, lo que ha impedido que la población pueda vivir en condiciones dignas.
Finalmente, Maru Campos subrayó que su postura no implica avalar una intervención extranjera, sino visibilizar el impacto prolongado de un régimen que, a su juicio, ha vulnerado de manera sistemática los derechos humanos del pueblo venezolano.
