Un misil israelí impactó un centro de agua en Gaza y mató a seis niños; el ejército admitió que el proyectil cayó “a decenas de metros del objetivo previsto”.

Una tragedia volvió a sacudir la Franja de Gaza este domingo, luego de que un misil israelí impactara un punto de distribución de agua en el campo de refugiados de Nuseirat, matando a ocho personas, entre ellas seis niños, y dejando al menos 17 heridos. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) reconocieron que el ataque no dio en el blanco previsto, un militante de la Yihad Islámica, debido a una falla técnica que desvió el proyectil “a decenas de metros del objetivo”.
«Las Fuerzas de Defensa de Israel lamentan cualquier daño causado a civiles no implicados», indicó el ejército en un comunicado oficial. El incidente está siendo revisado, aunque las consecuencias han sido devastadoras para la comunidad local, donde la escasez de agua ya es crítica.
Ahmed Abu Saifan, médico de urgencias del Hospital Al-Awda, confirmó que el ataque alcanzó un centro al que los gazatíes acuden para llenar recipientes ante el colapso del sistema de agua potable en el enclave. La falta de combustible ha obligado a cerrar plantas desalinizadoras y de tratamiento, haciendo aún más indispensable este tipo de puntos de abastecimiento.
Mientras tanto, en otro bombardeo en un mercado de la ciudad de Gaza, se reportó la muerte de 12 personas, entre ellas un reconocido consultor hospitalario, según medios palestinos. El Ministerio de Sanidad de Gaza actualizó la cifra de fallecidos a más de 58 mil desde el inicio de la guerra, el 7 de octubre de 2023, y añadió 139 muertes más en las últimas 24 horas. Más de la mitad de los fallecidos, según la misma fuente, son mujeres y niños.
Las perspectivas de un alto al fuego se desvanecen. Las negociaciones entre Israel y Hamás en Doha, Qatar, que hace apenas unos días generaban cierto optimismo, ahora lucen estancadas. Ambas partes mantienen profundas diferencias respecto al alcance de una retirada israelí del territorio palestino, lo que ha dificultado cualquier avance sustancial.
El conflicto estalló cuando combatientes de Hamás atacaron territorio israelí el 7 de octubre de 2023, causando 1,200 muertes y tomando a 251 personas como rehenes. Se estima que al menos 50 rehenes permanecen en Gaza, de los cuales solo unos 20 seguirían con vida. Por su parte, Israel ha prometido continuar la campaña militar hasta destruir por completo las capacidades de Hamás y liberar a los rehenes.
A pesar de las órdenes de evacuación emitidas por el ejército israelí, los gazatíes denuncian que no hay ningún lugar seguro. «Mi tía, su marido y los niños han desaparecido. ¿Qué culpa tienen los niños que murieron en una horrible masacre sangrienta al amanecer?», lamentó Anas Matar, sobreviviente de otro ataque que destruyó una vivienda en la ciudad de Gaza.
La desesperación es tal que siete agencias de Naciones Unidas advirtieron que la escasez de combustible ha alcanzado niveles críticos, lo que podría causar una catástrofe humanitaria irreversible. «La población está al borde de la inanición», advirtieron en un comunicado conjunto.
En respuesta, un nuevo barco con ayuda humanitaria partió este domingo desde Sicilia, llevando a bordo activistas propalestinos que buscan romper el bloqueo israelí y entregar asistencia vital a la población de Gaza.
En Israel, las presiones también crecen. Miles de manifestantes se reunieron nuevamente en Tel Aviv para exigir el regreso inmediato de los rehenes. Eli Sharabi, un excautivo, advirtió que “la ventana de oportunidad para devolver a casa a todos los rehenes está abierta de momento, pero no será el caso por mucho tiempo”.
Medios internacionales han reportado que un nuevo plan de retirada podría presentarse en Doha en las próximas horas, aunque todavía no hay garantías de que avance. Mientras tanto, la cifra de muertos continúa aumentando, y con ella, el sufrimiento de una población civil atrapada entre bombas, escasez y desesperanza.