La NASA planea lanzar Artemis II con tripulación rumbo a la Luna, pese a preocupaciones de expertos sobre el escudo térmico de Orión y los riesgos aún desconocidos de la misión.

La NASA se encuentra a punto de dar luz verde a una de sus misiones más ambiciosas en décadas. El próximo 6 de febrero, cuatro astronautas iniciarán un histórico viaje alrededor de la Luna como parte de Artemis II, a bordo de la nave espacial Orión. Sin embargo, la misión avanza en medio de un intenso debate técnico y científico debido a una falla conocida en el escudo térmico del vehículo, considerada por algunos expertos como un riesgo significativo para la seguridad de la tripulación.
El problema se centra en el recubrimiento especial ubicado en la parte inferior de la cápsula Orión, conocido como escudo térmico. Este componente es esencial para proteger a los astronautas durante el regreso a la Tierra, cuando la nave alcanza velocidades superiores a 30 veces la del sonido y enfrenta temperaturas que pueden superar los 2.760 grados Celsius durante la reentrada atmosférica, una de las fases más críticas de Artemis II.
El escudo térmico de Orión utiliza Avcoat, un material ablativo que se carboniza y erosiona de forma controlada para disipar el calor extremo. Este diseño es casi idéntico al empleado en Artemis I, una misión no tripulada realizada en 2022. Tras ese vuelo de prueba, la NASA detectó daños inesperados: fragmentos del escudo se desprendieron y se formaron grietas, un comportamiento que no estaba previsto en los modelos originales.
Aunque la agencia concluyó que, de haber habido astronautas a bordo durante Artemis I, estos habrían regresado a salvo, el hallazgo encendió alertas internas y externas. “Este es un escudo térmico anormal”, afirmó el Dr. Danny Olivas, exastronauta de la NASA e integrante de un panel independiente que revisó el incidente. Reconoció que no se trata del sistema ideal que la agencia querría ofrecer a sus tripulaciones, aunque aseguró que la NASA “tiene el problema bajo control”.

Tras años de análisis, la NASA decidió no reemplazar el escudo térmico de Artemis II, en parte porque la cápsula ya lo tenía instalado antes del vuelo de Artemis I y porque su sustitución implicaría retrasos y costos significativos. En lugar de ello, la agencia optó por modificar ligeramente la trayectoria de reentrada, reduciendo el llamado “salto” atmosférico que realiza la nave antes del descenso final, con el objetivo de evitar las condiciones que provocaron el daño anterior.
La administradora asociada adjunta interina de la Dirección de Misiones de Desarrollo de Sistemas de Exploración, Lakiesha Hawkins, afirmó que desde una perspectiva de riesgo la NASA se siente “muy confiada”. En la misma línea, Reid Wiseman, comandante de Artemis II, declaró que los investigadores identificaron la causa raíz del problema y que, siguiendo la nueva trayectoria planeada, el escudo térmico será seguro para volar.
No todos comparten esa confianza. El Dr. Charlie Camarda, experto en escudos térmicos y exastronauta de la NASA, calificó de “locura” la decisión de enviar astronautas con el actual diseño. Camarda, quien formó parte de la primera misión del transbordador espacial tras el desastre del Columbia en 2003, sostiene que el problema pudo haberse resuelto hace años y acusa a la agencia de postergarlo por razones burocráticas.
Las críticas también apuntan al diseño del escudo térmico. Originalmente, la NASA utilizó una estructura tipo panal, similar a la del programa Apolo, pero posteriormente optó por bloques de Avcoat más grandes para facilitar la producción. Según expertos independientes, esta decisión influyó en los problemas detectados en Artemis I. La NASA ha reconocido que los futuros escudos térmicos de Artemis se fabricarán con técnicas mejoradas.

Para Artemis II, el debate se centra en el riesgo residual. Aunque la agencia afirma que la nueva trayectoria permitirá una erosión controlada del material, algunos especialistas advierten que incluso pequeñas grietas podrían situar a la nave “al borde de una falla incipiente”. Otros, como el Dr. Steve Scotti, del Centro de Investigación Langley, consideran que la estructura compuesta bajo el Avcoat ofrece una capa adicional de protección, aunque no fue diseñada como respaldo.
La discusión también ha reavivado cuestionamientos sobre la cultura de seguridad de la NASA. Camarda y otros exfuncionarios señalan paralelismos con el programa del transbordador espacial, que sufrió dos tragedias fatales pese a estimaciones iniciales de riesgo extremadamente bajas. A su juicio, un vuelo exitoso de Artemis II podría generar una falsa sensación de seguridad dentro de la agencia.
Pese a las críticas, la NASA avanza hacia la revisión final de preparación para el vuelo. La nave Orión ya fue trasladada a la plataforma de lanzamiento sobre el cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial, y los responsables del programa deberán decidir en los próximos días si autorizan el despegue con Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, a bordo.
El resultado de Artemis II no solo marcará el regreso de astronautas a la órbita lunar, sino que también definirá el rumbo y la credibilidad del programa Artemis en los años venideros.