A 14 días del conflicto, EE. UU. sostiene que el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, resultó herido y desfigurado. Mientras tanto, el petróleo llega a los 100 dólares y Turquía reporta el derribo de misiles en su espacio aéreo.

El conflicto bélico entre Irán y la alianza conformada por Estados Unidos e Israel ha cumplido dos semanas de intensas hostilidades, sin que se vislumbre una tregua en el corto plazo. Este viernes, el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, aseguró que Mojtaba Jameneí —sucesor de su padre, Alí Jameneí— se encuentra físicamente afectado tras los bombardeos iniciales del 28 de febrero. Según el jefe del Pentágono, el líder iraní estaría «desfigurado», señalando como evidencia que sus recientes comunicados carecen de soporte en video o audio que confirmen su estado actual.
La guerra ha generado un choque económico global, impulsando el precio del crudo hasta los 100 dólares por barril. Esta situación se ha agravado debido a la orden directa de Jameneí de mantener bloqueado el Estrecho de Ormuz, una arteria vital para el comercio petrolero mundial. A pesar del cierre, el Ministerio de Transporte de Turquía informó que un buque de su país logró cruzar la zona tras recibir una autorización especial de Teherán, aunque otras catorce embarcaciones permanecen en espera bajo alerta máxima.
Escalada militar y tensiones regionales
La inteligencia de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) lanzó una convocatoria a ciudadanos de países árabes para identificar el paradero de aproximadamente 11 mil efectivos estadounidenses. Según el comunicado, estos soldados estarían distribuidos en hoteles y domicilios privados, y la IRGC busca localizarlos para lanzar ataques directos, acusando a Washington de utilizar a la población local como «escudos humanos».
Por otro lado, la soberanía de los países vecinos se ha visto comprometida. El Ministerio de Defensa de Turquía confirmó que sistemas de defensa de la OTAN interceptaron y derribaron un misil proveniente de Irán que invadió su espacio aéreo durante la madrugada. El incidente activó las sirenas de emergencia en las inmediaciones de la base militar de Incirlik, cerca de Adana, marcando el tercer episodio de este tipo desde que estallaron los combates a finales de febrero.