Durante la construcción de la carretera Bavispe–Nuevo Casas Grandes, se reubicaron 267 animales y 953 plantas como parte de un plan ambiental que busca proteger el ecosistema de la región.


Para proteger el ecosistema regional durante la construcción de la carretera Bavispe–Nuevo Casas Grandes, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), a través de su Centro en Chihuahua, coordinó un operativo ambiental que permitió la reubicación de 267 ejemplares de fauna silvestre y 953 individuos de flora nativa.
Esta obra de conectividad, que enlazará a los estados de Sonora y Chihuahua, se desarrolla bajo estrictos lineamientos ambientales. Con el objetivo de mitigar el impacto sobre la biodiversidad local, una brigada de 33 especialistas —incluidos biólogos, ecólogos e ingenieros ambientales y forestales— supervisa de manera permanente los avances del proyecto.
Entre las especies animales reubicadas destacan ejemplares como la tortuga apestosa (Terrapene ornata), la lagartija cornuda texana (Phrynosoma cornutum), la víbora de cascabel de diamante (Crotalus atrox), la tarántula cobalto de la sierra tarahumara (Aphonopelma mooreae) y el sapo chihuahuense (Anaxyrus woodhousii), entre otros. Todos ellos fueron documentados y trasladados fuera de la zona de impacto con métodos adecuados para su protección.
Además, se instalaron 17 cámaras de fototrampeo en puntos estratégicos del trazo carretero para monitorear la presencia y comportamiento de especies como coyotes, mapaches, conejos del desierto, venados cola blanca, zorrillos y pecarís. Esta herramienta permite conocer mejor las rutas naturales de la fauna y reducir el riesgo de afectación a sus hábitats.
Respecto a la flora, se protegieron especies representativas del ecosistema como el nopal cuijo (Opuntia engelmannii), sotol (Dasylirion wheeleri), cholla (Cylindropuntia imbricata), ocotillo (Fouquieria splendens), encino prieto (Quercus emoryi) y yuca (Yucca schidigera). Todas fueron cuidadosamente trasladadas para su preservación.
Estas acciones forman parte del compromiso de la SICT para asegurar que las obras de infraestructura se realicen en estricto apego a la normatividad ambiental, promoviendo un desarrollo sostenible y equilibrado entre progreso y conservación del entorno natural.