Cambios de ánimo, aislamiento, despedidas inusuales y expresiones de desesperanza pueden ser señales de alerta que requieren escucha, acompañamiento y apoyo profesional oportuno.

Chihuahua.- Los cambios en la conducta, el estado de ánimo y la manera de relacionarse pueden ser señales de que una persona atraviesa una situación de riesgo suicida, explicó la psicóloga Melissa Ann Marr, del Instituto Municipal de Prevención y Atención a la Salud (IMPAS).
La especialista señaló que estas señales pueden presentarse a cualquier edad, por lo que consideró importante prestar atención a los cambios que experimenten adolescentes, adultos y personas mayores, sin concentrar la prevención exclusivamente en un grupo.
En adolescentes, uno de los principales indicadores puede ser una modificación considerable en el estado de ánimo, que puede manifestarse mediante irritabilidad, tristeza o una mayor sensibilidad. También es importante observar cuando una persona abandona repentinamente actividades que anteriormente disfrutaba.
Por ejemplo, si alguien participaba de manera constante en un equipo deportivo, grupo de danza u otra actividad y de pronto pierde el interés sin una explicación clara, puede ser una señal que amerite atención.
Marr también destacó la importancia de considerar posibles situaciones de violencia en el hogar o en la escuela. A estas circunstancias pueden sumarse otras señales, como despedidas inusuales, insistencia en reunirse con familiares o personas que viven lejos, o comenzar a regalar objetos que tienen un valor especial.
Otra conducta que puede llamar la atención son los comentarios relacionados con el futuro formulados como si la persona ya no fuera a estar presente. Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando habla de celebraciones o acontecimientos posteriores sin incluirse en ellos.
La psicóloga aclaró que la presencia de una sola de estas conductas no significa necesariamente que una persona vaya a intentar suicidarse. Sin embargo, señaló que deben considerarse señales de alerta, particularmente cuando representan cambios importantes respecto al comportamiento habitual.
Entre los signos que también reconoce la Organización Mundial de la Salud (OMS) se encuentran los cambios significativos en el estado de ánimo, el aislamiento social, expresiones relacionadas con quitarse la vida, comentarios sobre que nadie extrañaría a la persona, despedidas de familiares o amigos y la entrega de pertenencias valiosas.
En adultos mayores, las señales pueden estar relacionadas con una marcada sensación de desesperanza, especialmente cuando existen enfermedades crónicas o dolorosas. Expresiones como “ya no quiero estar aquí”, “ya no aguanto” o “ya no puedo” no deben normalizarse ni atribuirse automáticamente a la edad.
Marr señaló que la soledad también puede convertirse en un factor que requiere atención en este sector. Incluso, explicó, algunas personas mayores recurren a las líneas de atención simplemente porque necesitan ser escuchadas.
Ante la presencia de señales de alerta, la especialista recomendó no minimizar lo que la persona está experimentando. Frases como “no tienes por qué estar triste” o señalar que cuenta con casa, familia u otras condiciones materiales no sustituyen la escucha ni atienden necesariamente la situación emocional que atraviesa.
En el caso de menores de edad, recomendó buscar una evaluación psicológica cuando existan señales que generen preocupación. Para los adultos, familiares, amistades o personas cercanas también pueden solicitar orientación profesional para conocer la manera adecuada de actuar ante una situación específica.
La especialista subrayó que una persona que presenta señales de riesgo no debe ser dejada sola. Recomendó acompañarla, hacerle saber que no está sola y plantear la posibilidad de buscar apoyo psicológico.
La OMS señala que preguntar directamente a una persona si está pensando en suicidarse no provoca que lleve a cabo esa conducta. Por el contrario, la pregunta puede ayudar a disminuir la ansiedad y favorecer que la persona se sienta escuchada y comprendida.
Si existe un peligro inmediato, la recomendación es no dejar sola a la persona, contactar a los servicios de emergencia o a una línea de crisis y procurar que no tenga acceso a medios con los que pudiera hacerse daño.
Marr agregó que incluso un pensamiento suicida que parezca fugaz es motivo para solicitar orientación. De acuerdo con la información proporcionada durante la entrevista, la línea Salvavidas del IMPAS puede recibir llamadas en el *800. También está disponible el 072, en las extensiones 2259, 2260 y 2261, para recibir orientación en cualquier horario.
Respecto a la depresión estacional, la especialista señaló que se trata de un patrón reconocido dentro de los trastornos depresivos. La clasificación de la OMS contempla el trastorno afectivo estacional como una forma de episodios depresivos recurrentes cuyo inicio y remisión se relacionan con determinadas épocas del año.
La depresión puede incluir síntomas como tristeza persistente o pérdida de interés, alteraciones del sueño o apetito, cansancio, sentimientos de poca valía, desesperanza y pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio.
Por ello, la identificación temprana de cambios en la conducta, el estado de ánimo y la manera de relacionarse puede permitir brindar atención antes de que una situación avance. Marr enfatizó que, tanto en adolescentes como en adultos y adultos mayores, escuchar, acompañar y buscar apoyo profesional son acciones importantes cuando aparecen señales que generan preocupación.
