La presidenta Claudia Sheinbaum anunció la posibilidad de implementar nuevas tecnologías de fracking en México para fortalecer la soberanía nacional, buscando métodos que reciclen agua y eviten químicos de alto impacto.

En la conferencia matutina de este jueves 9 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aclaró el giro en la política energética del país respecto a la extracción de hidrocarburos. La mandataria explicó que, a diferencia del método tradicional resistido por la administración anterior, su gobierno está abierto a explorar nuevas técnicas de fracturación hidráulica que permitan obtener gas natural no convencional. El argumento central de este cambio de postura es el avance tecnológico, el cual, según sus palabras, permitiría reducir drásticamente los daños ecológicos asociados a esta práctica.
Sheinbaum subrayó que su rechazo se mantiene firme hacia el «fracking tradicional», caracterizado por el uso excesivo de químicos potentes y grandes cantidades de agua que difícilmente pueden ser reutilizadas. No obstante, señaló que existen procesos modernos que abren la posibilidad de reciclar el líquido vital y eliminar las sustancias más dañinas para el subsuelo. Esta apertura tecnológica tiene como objetivo final fortalecer la soberanía nacional, reduciendo la dependencia de México hacia las importaciones de gas natural proveniente de Estados Unidos, país que ya utiliza este mecanismo de forma extensiva.
Respecto a la operatividad de estos proyectos, la jefa del Ejecutivo descartó tajantemente el otorgamiento de concesiones o la firma de contratos privados que cedan el control de los recursos. La estrategia contempla esquemas mixtos donde Petróleos Mexicanos (Pemex) mantenga la mayor parte de la explotación y el control operativo. Aunque reconoció que actualmente la paraestatal no cuenta con las herramientas técnicas necesarias para poner en marcha este plan, indicó que un equipo de especialistas ya trabaja en definir la ruta para adquirir dicha tecnología y capital.
La próxima semana se presentará un informe detallado por parte del gabinete de Energía, donde se identificarán las zonas potenciales para la explotación de gas natural no convencional y el método específico para mitigar el impacto ambiental. Con esta propuesta, la administración federal busca equilibrar la necesidad de autosuficiencia energética con el compromiso de protección al entorno natural, diferenciándose así de la prohibición absoluta que intentó implementar el expresidente López Obrador al final de su sexenio.