Sheinbaum condenó los disturbios registrados en la marcha de la Generación Z en CDMX, señalando que participaron pocos jóvenes y reiterando el llamado a manifestarse de forma pacífica.

La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, emitió una firme declaración desde la ciudad de Jonuta, Tabasco, en la cual condenó los actos de violencia suscitados al final de la reciente marcha organizada por la autodenominada ‘Generación Z’. La movilización, que inició su recorrido en el icónico Ángel de la Independencia, tuvo su punto final en el Zócalo de la capital mexicana.
El motivo de la condena presidencial se centra en la irrupción del llamado ‘bloque negro’, un grupo de hombres con el rostro cubierto que se infiltró entre los manifestantes. Una vez en la Plaza de la Constitución, los encapuchados procedieron a derribar las estructuras de contención metálicas que habían sido instaladas para resguardar el Palacio Nacional, residencia oficial y sede del Poder Ejecutivo Federal.
En su mensaje, la mandataria fue categórica al rechazar estos métodos de protesta. “De manera violenta quitaron unas vallas y rompieron vidrios”, puntualizó Sheinbaum, para luego establecer su principio rector: “Decimos no a la violencia: si uno no está de acuerdo, hay que manifestarse de manera pacífica. Nunca hay que utilizar la violencia para cambiar; siempre por la vía pacífica”. Con esto, la presidenta exige a los organizadores y participantes de futuras manifestaciones que utilicen exclusivamente canales no violentos para expresar su desacuerdo con su Administración.
Las declaraciones de la presidenta también incluyeron una crítica a la representatividad de la marcha. Sheinbaum indicó que, a pesar de ser convocada como una manifestación de la Generación Z, la afluencia de jóvenes fue escasa. “Dicen que marcharon jóvenes, pero en realidad había muy pocos jóvenes”, sentenció, reiterando una postura que ya había manifestado previamente. El viernes, durante su habitual conferencia matutina, la presidenta había sugerido que esta movilización no era espontánea, sino que estaba directamente vinculada a las estructuras de la oposición política a su gobierno y al partido Morena.
Respecto a los hechos puntuales en el Zócalo, los reportes indican que los miembros del ‘bloque negro’ atacaron las vallas que protegían la fachada del Palacio Nacional con martillos y piedras, logrando su derrumbe. Esta acción puso en riesgo la integridad de los elementos de la Policía capitalina que se encontraban detrás de dichas barreras de seguridad. La respuesta de las fuerzas policiales fue el uso de gases lacrimógenos y gases de extintor para contener y repeler a los agresores. Como resultado de este operativo de repliegue, se vieron afectados diversos asistentes a la marcha, incluyendo a personas de diferentes edades e, incluso, niños que se encontraban en el sitio.
La movilización de la mañana se dispersó tras los disturbios, llevando a las autoridades locales a tomar la medida de seguridad de desalojar completamente el Zócalo capitalino durante la tarde, buscando prevenir nuevos incidentes y restaurar el orden público.