La presidenta Claudia Sheinbaum coincidió con Andrés Manuel López Obrador sobre los intentos de injerencia por parte de Estados Unidos, aunque manifestó sus «reservas» de que Donald Trump encabece dicha ofensiva.

La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Claudia Sheinbaum Pardo, manifestó su coincidencia con los señalamientos del exmandatario Andrés Manuel López Obrador respecto a las recurrentes intenciones de injerencia política por parte de organismos de los Estados Unidos en los asuntos internos del país. No obstante, durante su conferencia de prensa matutina, la jefa del Ejecutivo federal acotó que posee «reservas» institucionales para atribuirle la autoría de esta ofensiva a su homólogo estadounidense, Donald Trump, sugiriendo en su lugar la operación de facciones radicales de ultraderecha incrustadas en el entramado gubernamental de Washington.
La mandataria federal fundamentó su postura de resistencia diplomática al rememorar dos incidentes críticos recientes: el despliegue no autorizado de inteligencia en el estado de Chihuahua, que resultó en el deceso de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), y las solicitudes urgentes de detención con fines de extradición emitidas por el Departamento de Justicia de EE. UU. en contra de diez ciudadanos sinaloenses, portafolio que incluye al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y al senador Enrique Inzunza. Sheinbaum Pardo catalogó estas acciones como una «campaña negra» orientada a etiquetar mediáticamente a la administración de Morena bajo la narrativa de un «narcogobierno».
En el análisis de las motivaciones geopolíticas, la titular del Ejecutivo expuso que estos sectores de ultraderecha instrumentalizan la agenda de seguridad mexicana para nutrir la retórica de los comicios norteamericanos de noviembre, buscando además trazar alianzas operativas con la oposición local con miras al proceso electoral de 2027. Evocando las memorias del expresidente Miguel de la Madrid y el antecedente jurídico de la detención y posterior liberación del general Salvador Cienfuegos, la presidenta enfatizó que México mantiene el derecho soberano a verificar y exigir los desgloses probatorios antes de validar requerimientos ministeriales extranjeros, evitando que el porvenir institucional del país sea dictado fuera de sus fronteras.
Finalmente, la presidenta Sheinbaum Pardo extendió un agradecimiento formal a los pronunciamientos de respeto emitidos por el secretario de Seguridad estadounidense, Markwayne Mullin, así como a las opiniones favorables que el presidente Donald Trump ha manifestado hacia su persona en las comunicaciones bilaterales. La jefa del Estado mexicano concluyó ratificando que el canal de comunicación con la Casa Blanca permanece bajo un esquema de respeto mutuo y alta cortesía diplomática, reiterando que la política de seguridad nacional no flexibilizará los marcos regulatorios ni permitirá la libre operación de agencias de inteligencia extranjeras en el territorio de la República.
