La Generación Z en México adopta la bandera de One Piece como símbolo político, siguiendo una tendencia global que mezcla cultura pop, resistencia juvenil e identidad digital.

La emblemática bandera de la tripulación pirata del anime One Piece fue seleccionada por el colectivo Generación Z México como insignia visual de una manifestación convocada para este fin de semana, cuyo principal objetivo es exigir la revocación de mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum. La elección del símbolo ha generado debate público debido a su origen en la cultura pop japonesa y a su uso en distintos movimientos de protesta en otros países, lo que ha proyectado el tema más allá de la esfera nacional.
El movimiento digital resurgió a mediados de octubre cuando su cuenta en la red social X reapareció tras permanecer inactiva más de un año. La página incluyó imágenes y adaptaciones gráficas donde la calavera de Monkey D. Luffy fue modificada con rasgos culturales mexicanos, específicamente bigote y sombrero charro, acompañada por mensajes que sugerían la preparación de cambios sociales, entre ellos: “Estamos listos para el cambio”.
Posteriormente, el grupo difundió un video producido mediante inteligencia artificial en el que dos personas con el rostro cubierto convocaban a jóvenes y simpatizantes a participar en la movilización. La estética, el lenguaje y la composición audiovisual generaron suspicacias entre sectores juveniles y seguidores del anime, quienes cuestionaron su autenticidad, motivaciones y posible origen externo. En paralelo, la cuenta publicó carteles estilo Wanted, característicos del universo de One Piece, en los que aparecían figuras políticas mexicanas como Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, lo que incrementó la visibilidad mediática del movimiento.
No obstante, el colectivo ha señalado públicamente que no está vinculado con otras convocatorias o grupos externos, aunque mantuvo un discurso crítico tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, evento que detonó un llamado directo a la renuncia del gobernador de Michoacán y de la presidenta mexicana.
Expertos y observadores identifican que la preferencia por la Jolly Roger de One Piece responde al contexto generacional. La Generación Z, nacida entre 1997 y 2012, creció influenciada por el uso masivo de internet, la cultura de los memes, la viralización de mensajes y la utilización de referencias culturales globales como herramienta de comunicación política. En ese marco, la bandera pirata del “Sombrero de Paja” está siendo reinterpretada como símbolo de inconformidad, resistencia y lucha contra estructuras percibidas como injustas.
En la narrativa de One Piece, el protagonista Monkey D. Luffy y su tripulación representan la búsqueda incondicional de libertad, el enfrentamiento contra un gobierno autoritario y la defensa constante de los sectores vulnerables. De acuerdo con distintos estudios culturales, la combinación de aventura, resistencia colectiva e identidad comunitaria ha permitido a este emblema trascender el entretenimiento y posicionarse como una metáfora visual adaptable a movimientos globales.
Durante 2025, el mismo símbolo se observó en protestas juveniles en países como Indonesia y Nepal, donde los manifestantes se pronunciaron contra medidas parlamentarias relacionadas con salarios, restricciones tecnológicas y presuntos actos de corrupción. Según registros internacionales, en Nepal su presencia fue menor, mientras que en Indonesia tuvo una fuerte exposición mediática e incluso apareció colocada junto a la bandera nacional. Asimismo, se reporta que su uso ha aparecido en movimientos sociales de Francia, Madagascar y Filipinas.
Investigaciones y reportes citados internacionalmente, como los difundidos por el medio alemán DW, señalan que el éxito global del símbolo también se relaciona con la popularidad histórica del manga, considerado uno de los más vendidos en el mundo con más de 500 millones de copias publicadas y alrededor de 1,000 episodios. La investigadora Andrea Horbinski explica que el protagonista encarna valores que conectan con las causas contemporáneas: libertad personal, rechazo a sistemas corruptos y empatía hacia grupos oprimidos.
La interpretación del símbolo también presenta variaciones culturales. Un ejemplo mencionado es el caso de Madagascar, donde jóvenes incorporaron un “satroka”, sombrero local, al logotipo pirata, reforzando la idea de apropiación identitaria.

Por otro lado, el interés por One Piece continúa vigente en la industria del entretenimiento. Netflix confirmó que la segunda temporada titulada One Piece: Into the Grand Line se estrenará el 10 de marzo de 2026 con ocho episodios y la participación del elenco principal conformado por Iñaki Godoy, Mackenyu, Emily Rudd, Jacob Romero y Taz Skylar. La producción se desarrolló en México, España y Sudáfrica bajo la supervisión de Eiichiro Oda. Además, el gigante del streaming anunció que la producción de la tercera temporada iniciará a finales de 2025 y ya confirmó la participación de Cole Escola como Bon Clay/Mr. 2 y Xolo Maridueña como Portgas D. Ace.