La reciente detención del exagente del Cisen Jorge Sánchez Ortega reaviva la teoría del segundo tirador en el asesinato de Luis Donaldo Colosio y reabre dudas sobre la versión oficial.

La detención de Jorge Antonio Sánchez Ortega, exagente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), ocurrida el pasado 8 de noviembre, ha reactivado la teoría del segundo tirador en el asesinato de Luis Donaldo Colosio, ocurrido en 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana. A más de tres décadas del magnicidio, esta hipótesis vuelve a cobrar fuerza debido a inconsistencias detectadas en los peritajes iniciales y a testimonios que han señalado posibles discrepancias en la trayectoria y el origen de los disparos.
La versión oficial sostiene que Mario Aburto Martínez fue el único responsable y disparó dos veces contra Colosio. Sin embargo, desde los primeros días posteriores al crimen surgieron dudas sobre esta conclusión. Algunos médicos y especialistas en balística señalaron que el disparo en la cabeza no correspondía con la posición en la que se encontraba Aburto al momento del ataque, lo que abrió la posibilidad de un segundo tirador situado al frente o al costado.
Sánchez Ortega, quien ingresó al Cisen en 1993, se encontraba en la zona el día del asesinato y fue detenido a pocos metros del lugar. Su chamarra presentaba manchas de sangre y la prueba de rodizonato de sodio dio positivo, indicando contacto con residuos asociados al disparo de un arma de fuego. Aunque él declaró no haber portado arma y atribuyó la sangre a haber ayudado a trasladar el cuerpo, cambió su versión varias veces. Finalmente fue liberado y el caso no avanzó en su contra.
Testimonios recogidos desde 1994 señalaron la presencia de una persona armada que huyó entre la multitud tras los disparos. Estas declaraciones, junto con irregularidades en la reconstrucción de la escena y la imposibilidad de determinar con exactitud la trayectoria del disparo fatal, han mantenido viva la hipótesis del segundo tirador.
La investigación fue reabierta en 2022 y reclasificada como violación grave a derechos humanos, con el objetivo de revisar peritajes, testimonios y el manejo de evidencias. Esta revisión coincidió con la solicitud de Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del candidato fallecido, para que se considerara el indulto de Mario Aburto, argumentando razones de reconciliación social.
El abogado de Aburto sostiene que su cliente no fue el autor del disparo mortal y afirma que existió otro atacante, presuntamente conocido como “el Ruco”, quien habría muerto un día después del asesinato. También cuestiona la legalidad de la sentencia que mantiene a Aburto bajo jurisdicción federal, señalando que debió ser liberado conforme a la ley estatal.
La detención de Sánchez Ortega, en este contexto, se considera un punto clave para esclarecer si hubo más participantes en el magnicidio. Aunque aún no hay conclusiones definitivas, el caso vuelve a situarse en el centro del debate político y social en México.