El director de la JCAS, Mario Mata Carrasco, advirtió que aunque el 88.8% de Chihuahua salió de la sequía, el estado apenas sembró el 30% de su superficie disponible y necesita lluvias abundantes en 2026 para recuperar presas y acuíferos.

Chihuahua dejó atrás los niveles más críticos de sequía, pero la recuperación hídrica plena todavía depende de lo que ocurra durante el presente año. Así lo advirtió el director ejecutivo de la Junta Central de Agua y Saneamiento, Mario Mata Carrasco, quien señaló que pese a que el 88.8 por ciento del territorio estatal salió de la sequía gracias a las precipitaciones de 2025, ese ciclo no fue suficientemente lluvioso para reponer los niveles de presas y acuíferos, lo que limitó la actividad agrícola a apenas el 30 por ciento de la superficie disponible.
El funcionario precisó que el estado transitó de una sequía extrema a condiciones mayormente secas, pero no óptimas. Las lluvias del año pasado apenas superaron el promedio histórico, lo que generó cierta recarga en suelos y cauces pero no fue suficiente para cubrir al cien por ciento el plan de riego agrícola ni para alcanzar niveles adecuados en los cuerpos de agua. El contraste, explicó Mata Carrasco, radica en que Chihuahua venía de una de las peores crisis hídricas registradas, con impactos que escalaron de lo meteorológico a lo hidrológico y posteriormente a lo social y económico, incluido el secado de ríos, presas y pozos que afectó directamente al sector agrícola.
El director de la JCAS reconoció, sin embargo, que las lluvias de 2025 marcaron el inicio de la recuperación al permitir cierta recarga previa que genera condiciones más favorables para que las precipitaciones futuras se traduzcan en almacenamiento efectivo. En ese contexto, el comportamiento climático apunta a la presencia del fenómeno de El Niño, que históricamente favorece precipitaciones en la región, aunque Mata Carrasco reconoció que estos pronósticos pueden cambiar.
La advertencia central del funcionario es que la crisis hídrica no puede darse por terminada. «Podemos esperar un año lluvioso y que se recuperen los cuerpos de agua, eso permitiría retomar condiciones normales», afirmó, pero subrayó que la recuperación depende de la acumulación sostenida de agua y de un ciclo agrícola con mejores condiciones, factores que aún no están garantizados. Con apenas un remanente del 8 por ciento del territorio en condiciones de afectación, el camino está avanzado, pero la consolidación depende de lo que traiga el temporal de lluvias 2026.