El IMPLAN advirtió que miles de viviendas en Chihuahua están en zonas de riesgo por el crecimiento irregular. Municipio actualiza Plan Urbano para frenar asentamientos inseguros.

El crecimiento urbano desordenado en Chihuahua ha provocado que miles de viviendas se ubiquen en zonas con alto riesgo de inundación o derrumbe, advirtió Alondra María Martínez Ayón, directora del Instituto de Planeación Integral del Municipio de Chihuahua (IMPLAN). Esta situación deriva de la proliferación de fraccionamientos irregulares y desarrollos en la periferia sin infraestructura suficiente.
De acuerdo con la funcionaria, muchas construcciones informales se han asentado sobre cauces, ductos, vías de ferrocarril y áreas cercanas a líneas de alta tensión, invadiendo incluso zonas federales. La Ley de Aguas Nacionales establece que debe existir una franja de protección de al menos 10 metros a cada lado de un cauce mayor a cinco metros, norma que se ha ignorado en múltiples casos.
Las consecuencias se hicieron evidentes durante las lluvias atípicas de semanas recientes, cuando viviendas construidas en zonas de amortiguamiento bloquearon el flujo del agua, provocando severas inundaciones. Algo similar ocurre en laderas y cerros, donde construcciones autogestivas sin planeación técnica enfrentan alto riesgo de derrumbe.
Martínez Ayón explicó que los asentamientos irregulares no cumplen con los procesos técnicos y legales que sí exigen los desarrollos formales, como estudios hidrológicos, impacto vial, mecánica de suelos y levantamientos topográficos. Sin estas medidas, los hogares se levantan en sitios inadecuados, incrementando el riesgo para la vida humana ante fenómenos naturales.
Aunque desde la década de 1980 se han intentado estrategias de ordenamiento, la expansión hacia la periferia se mantiene. Ejemplos como Riberas del Sacramento, Punta Oriente y Vistas Cerro Grande muestran cómo estos desarrollos se ubican lejos del centro urbano, dejando grandes vacíos entre la mancha urbana y elevando los costos municipales de servicios como transporte, alumbrado y recolección de basura.
Para revertir esta tendencia, el Municipio implementó la séptima actualización del Plan de Desarrollo Urbano, que clasifica los nuevos desarrollos como “suelo no programado”, lo que restringe la construcción hasta que exista infraestructura básica en la zona. Esta medida busca frenar el crecimiento disperso y reducir los riesgos a la población, al tiempo que se apuesta por un modelo más compacto, conectado y sustentable.
Un caso emblemático es Riberas del Sacramento, donde, según datos oficiales, el Municipio recauda apenas el 38% del predial necesario para cubrir el gasto operativo, lo que genera presión financiera. Por ello, IMPLAN plantea consolidar vacíos urbanos y garantizar servicios, en lugar de aprobar fraccionamientos aislados que comprometen la seguridad y sostenibilidad de la ciudad.
Martínez Ayón subrayó que la planeación responsable no solo previene desastres, sino que construye una ciudad más equitativa y resiliente frente al cambio climático. “Construir sobre cauces o cerros ya no puede ser una opción”, concluyó.