El secretario Mario Delgado ratificó desde Sonora que el ciclo escolar terminará el 5 de junio, contradiciendo horas después la postura de Sheinbaum, quien había señalado que se trata de una propuesta en análisis; la medida enfrenta rechazo de padres de familia y especialistas.

El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, ratificó este viernes durante su visita a Hermosillo, Sonora, que el ciclo escolar 2025-2026 concluirá el próximo 5 de junio, sosteniendo su postura horas después de que la presidenta Claudia Sheinbaum había señalado que se trataba únicamente de una propuesta en análisis y que aún no existe un calendario definitivo. El contraste entre ambas declaraciones volvió a generar confusión entre padres de familia, docentes y comunidad educativa en todo el país.
Delgado explicó que la decisión responde a dos factores principales: las altas temperaturas que ya han obligado a reducir horarios o suspender clases en varios estados, y la coincidencia logística con el Mundial de Futbol 2026, que complicaría la operación escolar normal. El funcionario precisó que los docentes permanecerán hasta el 12 de junio para labores administrativas y que el regreso a clases tiene fecha tentativa para el 17 de agosto. Añadió que el nuevo esquema contempla días de reforzamiento académico para evitar que el aprendizaje se vea comprometido por el adelanto.
La insistencia de Delgado contrasta directamente con la postura que Sheinbaum había expresado horas antes, cuando subrayó que la prioridad es que los alumnos no pierdan clases y que el calendario oficial aún no ha quedado definido. La mandataria había descrito el anuncio de la SEP como una propuesta surgida de los secretarios de Educación estatales y de maestros, no como una decisión tomada. El episodio pone bajo escrutinio la coordinación entre la Presidencia y la dependencia educativa.
El rechazo desde la sociedad civil tampoco tardó en llegar. Organizaciones y especialistas en educación criticaron el adelanto argumentando que el país enfrenta altos índices de rezago educativo desde la pandemia, y que reducir el ciclo escolar en este contexto agrava una situación que aún no ha sido superada. La Unión de Padres de Familia calificó la medida de «grave error», sumándose a las voces que exigen que la prioridad sea garantizar los días de clase y no adaptarse al calendario futbolístico.
La situación refleja una tensión visible en la comunicación gubernamental: mientras la presidenta busca transmitir prudencia y consenso antes de formalizar cambios, el secretario de Educación defiende públicamente una decisión que enfrenta rechazo social y que, según la propia mandataria, aún no está oficialmente aprobada.