El Gobierno de México evalúa incrementar aranceles a importaciones chinas en 2026, enfocados en autos, textiles y plásticos, para proteger a la industria nacional y aumentar ingresos fiscales.

La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum contempla un incremento de aranceles a las importaciones chinas dentro del Presupuesto 2026, según un reporte de Bloomberg News. La iniciativa busca proteger a las empresas nacionales de la competencia desleal que representan los productos subsidiados del mercado asiático, en sectores clave como automóviles, textiles y plásticos.
De acuerdo con el medio, las discusiones internas apuntan a que la medida podría modificarse antes de la entrega formal del paquete económico, prevista antes del 8 de septiembre.
Actualmente, China representa casi el 20% de las importaciones mexicanas, con un valor superior a los 51.400 millones de dólares anuales. En particular, los automóviles fabricados en ese país han convertido a México en su principal destino global, superando incluso a Rusia.
Hoy en día, los vehículos chinos enfrentan aranceles de hasta 20% en territorio mexicano, una cifra menor a la aplicada en otros mercados internacionales. El posible aumento, aún sin porcentaje definido, podría abarcar también a otros países asiáticos, aunque el foco principal está en China.
La propuesta se enmarca en un contexto de déficit presupuestario inédito en 2024 y de la necesidad del gobierno de incrementar ingresos fiscales sin crear impuestos nuevos. Según Bloomberg, Morena y aliados cuentan con mayoría en el Congreso, lo que facilitaría la aprobación de la medida.
Organismos como la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana han señalado que un alza en los aranceles permitiría un respiro a la industria nacional, particularmente a las pequeñas y medianas empresas, que han denunciado competencia desleal por la entrada de productos de bajo costo.
La medida también se inserta dentro del “Plan México”, programa con el que el Ejecutivo busca impulsar la creación de parques industriales y proyectos de infraestructura productiva que refuercen la soberanía energética e industrial del país.
Aunque ni la Presidencia de la República ni la Secretaría de Economía han comentado oficialmente sobre el tema, funcionarios confirmaron al medio estadounidense que el paquete económico podría ajustarse dependiendo de las negociaciones internas y del impacto esperado en los mercados internacionales.